martes, 4 de octubre de 2016

MICRORRELATO


HARTO

Una vida de insultos, golpes inesperados, comida apestosa... Recordaba cuando se acercaba en busca de una caricia sosegada, una sonrisa alentadora. A ese individuo le había salvado de una muerte segura, cuando borracho intentó pasar las vías del tren, y tuvo que tirar de él para que no lo arrollara la locomotora. La lealtad sumisa e incondicional no era suficiente para aquel tipo despojado de su humanidad. De hecho, vivía solo. Su familia se fue o huyó de aquella vida desgarrada.
Miraba el panorama de pie, por la ventana, una posición nada cómoda para él. Volvió a su postura natural y lo decidió. Aquel día le abandonaría. Se llevaría al gato. Esto era una temeridad, teniendo en cuenta su enemistad manifiesta, pero era incapaz de dejarlo solo. También había sufrido lo suyo. Iniciarían una vida callejera, insólita para ellos. Pero pronto surgiría el momento. Había nacido para ser fiel y leal a aquellos seres bípedos, simplemente habría que encontrar al adecuado.
Así se lo dio a entender al gato mientras atravesaban el bosque hacia una dirección desconocida. A pesar de hablar diferentes idiomas, el felino era inteligente y lo entendió perfectamente. Suspiró un "miau" como señal de asentimiento.

Primer finalista del Concurso de Microrrelatos Queridos Animales convocado por Letras con Arte.

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