domingo, 2 de octubre de 2016

RELATO CIFI




Este relato fue seleccionado para la antología de Ciencia Ficción Bajo la piel organizado por Carpa de Sueños


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Me miré al espejo desnuda. Era una mujer espectacular: medidas perfectas, ni muy alta ni muy baja, larga melena rubia, y ojos color azul grisáceo que inspiraban una mirada angelical, la mayor parte de las veces. Aunque si así se deseaba, o las circunstancias lo requerían, podían ser ojos felinos dispuestos a traspasar y poner patas arriba la estructura interna de cualquiera.
Él me miró desde la cama con deseo, ¿o era curiosidad? ¿Podía ser amor? Nunca lo sabría a ciencia cierta. Ni siquiera en esos momentos íntimos que pasábamos juntos. Yo había llegado un día a finales de febrero, después de que alguien me metiera en un cuartucho, pequeño y maloliente. Allí me dieron las instrucciones oportunas e incluso llegué a firmar un contrato, algo que nunca había hecho. Normalmente las cosas surgían en mi vida porque sí, de forma natural. Aún así mis recuerdos mas antiguos son borrosos. Pasé unos días en el hospital tras un ataque de pánico, o un ataque de epilepsia, mi memoria no puede distinguirlo.
Cuando llegué a la casa, no me esperaba aquello. Me habían informado de que tenía que ejercer de señora de compañía de un hombre que era muy rico. Lo que no me esperaba era a aquel joven tan atractivo y atento. Era un hombre que se desenvolvía bien en todos los aspectos, y hacíamos una pareja maravillosa. Nunca quise saber nada de su pasado, ni él sobre el mío. Solo vivíamos el presente. Hacíamos la vida de una pareja normal. Nos levantábamos, él se iba a su trabajo, yo me quedaba en casa a hacer tareas del hogar y, cuando volvía, cenábamos y hacíamos el amor.
Pero yo no lograba quedarme embarazada, que era el propósito de todo aquello y cláusula crucial en el contrato. Fue cuando me hicieron un reconocimiento. Me metieron en una especie de consultorio y me durmieron. Pero algo salió mal, me desperté ligeramente en medio del examen, y vi algo estremecedor. Me habían abierto de arriba abajo hasta el abdomen. Se veían cables y tubos saliendo de mi cuerpo. Alguien se dio cuenta y me inyecto algo en el brazo.
Llegué a casa trastornada. No sabía si aquello había sido real o una horrorosa pesadilla. Entré en la habitación. En la cama, él yacía inmóvil. No respiraba. Intenté escuchar su corazón. Emitía sonidos eléctricos. Su mirada era inerte. De cintura para abajo no había nada. Alguien pasó por mi lado y me apartó de un empujón. Traía una nueva mitad para mi compañero.

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