sábado, 15 de julio de 2017

LIBRO: LUCES DE BOHEMIA


LUCES DE BOHEMIA (1924)

Ramón del Valle-Inclán (Villanueva de Arosa, 1866-Santiago de Compostela, 1936)



Ramón del Valle-Inclán refiriéndose al Esperpento: “Estoy iniciando un género nuevo, al que llamo género estrafalario. Ustedes saben que en las tragedias antiguas, los personajes marchaban al destino trágico, valiéndose del gesto trágico. Yo en mi nuevo género también conduzco a los personajes al destino trágico, pero me valgo para ello del gesto ridículo. Esta modalidad, consiste en buscar el lado cómico en lo trágico de la vida misma”

“La tragedia nuestra no es tragedia, es esperpento” dice Max Estrella (o Mala Estrella como le apodan diferentes personajes), el protagonista de la obra teatral Luces de Bohemia. “Los héroes clásicos reflejados en espejos cóncavos… El sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada”.

Tanto de la definición del autor como de la del protagonista podemos extraer alguna conclusión: los personajes que pululan por esta obra no están a la altura de las circunstancias, es decir, de su destino cruel o dramático. El escritor es como un ser superior que describe a sus personajes utilizando la parodia incluso en la muerte. Carecen de valores morales (Latino de Hispalis, el amigo y “hermano” de Max Estrella no duda en robarle en varias ocasiones) y encima son unos ignorantes desconocedores de su propio drama.

He leído en varias ocasiones Luces de Bohemia (una en el instituto, por supuesto) y con el tiempo y entendiéndola cada vez más, me voy percatando de que la vida sigue igual, de que es una obra cuyo escenario, salvando las distancias, podría ser la propia actualidad. Y recordemos que fue escrito en 1924.

La obra se sitúa históricamente en la época llamada de la Restauración (de la dinastía borbónica), aunque es difícil ambientarla en un tiempo concreto ya que se hacen referencia a varios hechos acaecidos con muchos años de diferencia y la trama transcurre en apenas veinticuatro horas. Se suele decir que en Luces de Bohemia Valle-Inclán condensó el tiempo, quiere describir un momento terrible y decadente, pero aludiendo al pasado para que entendiéramos aquel presente y así también captar la esencia de lo que vivió el autor.


Cómo hemos comentado, la historia se desarrolla en Madrid en diversos escenarios y con multitud de personajes (más de cincuenta, entre ellos Rubén Darío, que deambulan por “Un Madrid absurdo, brillante y hambriento”) durante veinticuatro horas y tiene una estructura circular: comienza en la casa del poeta Max Estrella, con el propio Max invitando a un suicidio colectivo, hace un recorrido por diferentes ambientes con su amigo Latino de Hispalis y la acción termina en la taberna de Pica Lagartos haciendo referencia precisamente a la muerte (¿suicidio?) de la mujer y de la hija del mismo (Madame Collet y Claudinita).

En este punto hay que hacer un inciso, ya que a pesar de que es un tema que ha sido objeto de conjeturas, casi nadie duda ya de que Max Estrella es el trasunto de Alejandro Sawa, un escritor y poeta que murió loco y ciego en la más pura miseria, al que conocía Valle-Inclán, y cuya muerte le afectó de una manera especial. Para muestra la carta que escribió a Rubén Dario:

“Querido Darío:

… He llorado delante del muerto, por él, por mí, por todos los pobres poetas. Alejandro deja un libro inédito. Lo mejor que ha escrito. Un diario de esperanzas y tribulaciones… Quería matarse. Tuvo el final de un rey de tragedia: loco, ciego y furioso.”

Volviendo al libro, el recorrido nocturno de este poeta, ciego y olvidado, que encuentra finalmente la muerte en el quicio de la puerta de su casa, le sirve al autor como propósito para aludir a otros temas:

Una denuncia a la situación político-social de la época. Como ejemplo de ello somos testigos de manifestaciones de obreros, incidentes con robos, altercados y la policía cargando contra todos. También se hace mención a la Acción Ciudadana u organización patronal; la corrupción es otro de los ejes de la historia en la que se alude a los llamados “fondos de reptiles” (¿nos suena esto de algo?) del Ministerio de Gobernación y Estado que se distribuían aquí y allá, comprando periodistas y publicaciones (“¿Qué dirá mañana la prensa canalla?”) y también concediendo puestos o cargos públicos.

La muerte es otro de los temas frecuentes en la obra de Valle-Inclán, el suicidio, la muerte de inocentes…, cada cual enfrentándose a ella de la manera que quiere o puede. Y unido a la muerte también la religión y la Iglesia (“la religión nueva”).

Y finalmente el tema recurrente, la visión de una sociedad carente de valores.

Es también de subrayar el lenguaje que emplea el autor: por un lado tenemos el lenguaje culto con un batiburrillo de neologismos (“abichado”, “chispotes” “hacer escombro”), con referencias históricas (“Artemisa”, “Belisario”), literarias (“Mal Polonia recibe…”, “Juventud, divino tesoro”, y mitológicas (“Minerva”), referencia a diferentes autores (Shakespeare, Verlaine…); a su lado el lenguaje vulgar (“gachó”, “mulé”) con vulgarismos (“apegarse”, “dilustrado”)  y la deformación fonética (“cráneo previlegiado”). Todo ello expresado por intelectuales, taberneros, policías, sepultureros, prostitutas... Según él, quería crear un nuevo lenguaje que respondiera a las exigencias de su tiempo pero “no solo una creación lingüística sino también de conciencia… Toda mudanza de idiomas es una mudanza en las conciencias”.

En resumen, un libro provocador con un humor irónico, valiente, una caricatura o sátira nacional, una crítica que va desde el que está más alto al que está mas bajo, que habla de la desesperanza, la burla, el héroe que no lo es, la bohemia pretenciosa y sin luz, la inutilidad de la administración pública, el fracaso, la angustia, la pobreza, la miseria humana… En fin, hay tanto que me dejo y se  pueden extraer tantas y tantas cosas. Cuando hablamos así de una obra es cuando podemos decir que estamos ante una obra maestra.

  

6 comentarios:

  1. Hola Ziortza, no es nada fácil escribir sobre una obra tan importante como Luces de bohemia y saber darle un punto tan personal e interesante como el que has conseguido. De esperpentos y de la España esperpéntica, hablaba hace poquito la actriz Macarena Sanz y decía en relación a la película Selfie: "Plantea dos mundos en los que se nos quieren hacer ver cómo se divide España, polarizando en ser de derechas o de izquierdas. En cierta manera nos recuerda a los esperpentos de Valle Inclán".
    Y es que hay obras que con el paso del tiempo siguen ganando fuerza, pues tal vez se centran en buscar más las contradicciones humanas que los factores externos asociados a ellas. Y hoy en día, cosas como la miseria humana están de máxima actualidad. Por cierto, se hizo una película en los años 80 sobre el libro que vi cuando era un niño y no la recuerdo ya apenas, pero si de que había un excelente reparto con Paco Rabal, Fernando Fernán Gomez e Imanol Arias entre otros. Un abrazo y un placer leerte.

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    1. Muchas gracias por tu detallado y amable comentario Miguel. Luces de bohemia es una obra muy importante para mí ya que la he ido desgranando poco a poco con los años (y también documentándome un poco), es una lástima que siendo una obra de teatro no llegue hoy en día a mucha gente (tendemos a consumir básicamente novelas, yo la primera). Los temas que tratan son tan reales y se pueden aplicar tanto a la actualidad (como explica Mararena Sanz) que a veces impresiona.
      No he visto esa película a la que aludes, no sé cómo será, pero desde luego tuvo que ser todo un reto teniendo en cuenta cómo es el libro. Intentaré verla si la encuentro por ahí.
      Te agradezco de nuevo tu visita, Miguel, eres un encanto.
      Un abrazo muy fuerte y ¡feliz semana!

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  2. Hola Ziortza, curiosamente estas semanas atrás apareció esta obra entre unos escritos de un profesor de literatura. Nuestro profesor en el instituto. El recupero la historia de "Casas viejas" investigó lo que allí acaeció y la convirtió en obra de teatro para que los alumnos comprendieran este legado histórico que tanto había marcado el carácter andaluz. Y en sus escritos habla de esta obra, la más cercana a representar de una forma fidedigna los acontecimientos la barbarie humana, las diferencias sociales, la indiferencia, el poder, la política, la corrupción... que hacen miserables los que son ricos en corazón y alma. Bueno una parte tú ya la has contado. Saludos veraniegos

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    1. Hola Eme, es cierto lo que decía el escrito de tu profesor. La obra tiene tantas cosas qué decir sobre la desigualdad en la sociedad, el abuso de poder, la corrupción..., son temas tan cercanos hoy en día desgraciadamente. Es una pena esa sensación de que a veces, en ciertos casos, nada ha cambiado.
      Un fuerte abrazo de verano, Eme.

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  3. En mi caso, no fue una de las lecturas escolares obligatorias, pero sí recuerdo que nos hablaban en detalle de "Luces de Bohemia", por lo que nunca me olvidé del peculiar concepto de "esperpento".
    ¿Qué decir que no hayas dicho ya? Como has indicado, sabemos que estamos ante una obra maestra cuando muchos de sus temas nos suenan familiares, cuando nos identificamos con las vicisitudes de los personajes que nos recuerdan a nosotros o a nuestra sociedad. Parece mentira que, siendo gallega, aún no me haya leído esta "esperpéntica" obra. Al menos puedo decir que me tomé una foto junto a la estatua del autor en Santiago, jeje http://www.compostelavirtual.com/sitios-interes/foto-vista-frontal-estatua-valle-inclan-santiago-de-compostela-140-2.html
    Me alegro de que hayas disfrutado esta lectura, Ziortza.
    Un besote.

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    1. Creo que a nadie se nos olvidará esa palabra Esperpento. A mí me chocó en su momento y aunque lo llegué a entender, hoy en día leo la obra atendiendo a más detalles y dándome cuenta de más cosas.
      Estuve hace tiempo en Santiago y creo haber visto ese sitio donde está la estatua de Valle-Inclán. ¡Tengo que mirar fotos a ver, jeje! Igual yo también tengo una.
      Muchísimas gracias por tus palabras, Sofía.
      Un besazo.

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