domingo, 3 de junio de 2018

RELATO: SIETE MUNDOS Y UN FINAL.






Perro semihundido de Goya
(Pinturas negras)

Decidí mudarme a otro mundo de nuevo, craso error. Aquí las cosas tampoco van bien, está claro, y mi cuerpo lo sufre cada día más; mi biorritmo parece haber cambiado. Cada vez me acuesto más temprano y me despierto más cansada. Cada vez me topo con más personas y con menos caras amigables. O se han muerto, o se han ido a otro mundo; esto último es una equivocación como he podido constatar, volverán. Casi espero que se hayan muerto.

Solo salgo una hora al día de casa para comprar alimentos y gestionar lo indispensable. Llevo dos meses comiendo todos los días un plato de gambas al ajillo y un bollo de mantequilla. El perro—dieciséis años— siempre está tumbado y ya no quiere salir a hacer sus necesidades, se mea encima y solo se levanta para cagar en el balcón y comer algo del pienso revenido. A veces nos quedamos mirándonos como si fuéramos uno el reflejo del otro. Nos podemos tirar así horas e incluso días, hasta que el estómago comienza a rugir y entonces caliento las gambas precocinadas en el microondas.   

Han pasado semanas y todo sigue igual. Aunque hoy he tenido un pequeño contratiempo. En el supermercado no tenían gambas y me he puesto a llorar allí del disgusto; creo que ha sido por el cansancio. Los clientes me miraban incrédulos y la dependienta, intentando salvar la situación, me ha querido colar unos langostinos cocidos, pero no es lo mismo y se lo he intentado explicar, en vano. Estaba avergonzada por mí y miraba nerviosa de un lado al otro intentado encontrar al encargado. Pero saben que siempre compro lo mismo, podían tener la decencia de tener al menor stock en el almacén, tampoco pido mucho, creo. Al final el encargado, no sé como lo ha hecho, ha salido del supermercado y en diez minutos me ha traído el paquete de gambas. He suspirado tranquila. Podría sustituir el bollo por un croissant, pero las gambas, Dios las gambas, no.

Otra de las cosas que he dejado de hacer es leer, ya no me entretenía, siempre la misma basura previsible. Como se me averió la conexión a Internet y paso de llamar al técnico, ya no puedo mirar a mi gusto, así que me fío del bibliotecario; me fiaba, ya no le soporto. Me mira raro, con condescendencia, será porque debo de ser la única visitante. Su inútil cerebro me ha calificado como “una vieja solterona amargada a la que le van las noveluchas pseudoeróticas sin muchas ínfulas”. Adiós, muy buenas, pequeño millennial o lo que sea, a mí todo aquel que tiene menos de cincuenta me parece joven.

Y cada vez me acuesto más temprano y me despierto más cansada.

El otro día puse la tele. En el telediario una presentadora de aspecto encantador daba la siguiente noticia: un chico de doce años había leído en algún sitio que Lo importante está en el interior. Aquella noche había desarmado su Iphone de última generación. Las imágenes  mostraban a los padres entrevistados por una reportera, sonrientes y orgullosos de la ocurrencia de su retoño. Supongo que debe de ser muy satisfactorio tener un zoquete como hijo. Apagué la televisión.

Lo cierto es que he cambiado de mundo varias veces en los últimos meses. He tomado—hemos, mi perro y yo— siete pastillas de diferentes colores que nos han llevado a diferentes escenarios. Pero es una estafa, todos son el mismo: al principio un atisbo de felicidad, un átomo de esperanza, y luego, otra vez igual. Están ideados y diseñados por esos ingenieros contemporáneos del bibliotecario. No hay posibilidad de cambio para las personas como yo. Al final siempre me encuentro en la misma casa, en las mismas calles y a los mismos imbéciles. Todo es una ilusión ilusoria.

Recuerdo que todo fue a peor cuando quitaron la noche de los martes y los jueves. Dijeron que así se rendiría más y la gente tendría más tiempo libre. Al principio no me lo creía. ¿Era en serio? ¿De verdad iba en serio? ¿Quién controlaba los atardeceres?

Yo, que no rindo y tengo todo el tiempo del mundo…

Se podía ver a los chicos correr a las cinco de la mañana y los supermercados abiertos las veinticuatro horas al día. El barullo era constante, era insoportable. Pero realmente, cuando comenzó a agravarse mi insomnio fue cuando aquello se descontroló y las noches desaparecieron de forma aleatoria, sin seguir un orden establecido. Dijeron que era un fallo del sistema, el típico “fallo informático”. Al final todo fue un día constante. En estas condiciones, la gente mayor sufrimos mucho; la edad pesa, y eso se nota. El cuerpo se entumece y los nervios se disparan. Cada vez estoy de peor humor. A los animales les pasa lo mismo, lo he podido constatar. ¿Habrá ansiolíticos para perros?

Y me queda una última pastilla. Esa que te promete un viaje alucinante. La que no tiene marcha atrás, porque todo lo que ha podido vivirse ya se ha vivido y no hay octavas oportunidades. Pero aseguran que han dejado lo mejor para el final. Un contexto en el que soy la protagonista principal en la más absoluta soledad. Sin nadie a mi alrededor y con el control total de la sucesión de de las diferentes fases. Podría ser interesante. Y si no me gusta iré al Ponte Vecchio

El perro me mira con una ternura que fundiría al hombre de acero. No te preocupes, amigo, vendrás conmigo. Tú también tendrás tu final. Mi perro, yo, y nadie más. ¿Qué más puedo pedir a estas alturas?


39 comentarios:

  1. Qué razón tiene tu personaje Ziortza "...es una estafa, todos son lo mismo..." cada día pienso que cada uno de nosotros vive realidades paralelas a lo largo del día, semana, mes, año o vida... En el trabajo, en casa, en la calle, con los amigos, con la pareja,... vivimos dimensiones diferentes sin necesidad de tomarnos pastillas de colores. Magnífico relato!

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    1. Hola Norte,
      Quizás nuestra intención constante de intentar cambiar de vida o de ambiente no tiene ningún sentido, ya que la sociedad es como es aquí y en cualquier sitio. A veces pienso que simplemente nos cambiamos de "disfraz" para vivir esas realidades paralelas que comentas.
      Muchas gracias por tus palabras, Norte.
      Un fuere abrazo.

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  2. Hola Ziortza, un relato muy profundo, no fácil de interpretar pero que a mi humilde entender nos habla de intensas soledades, desesperanzas, del pozo de la depresión tal vez, y enmarcado en un mundo distópico y la vez ordenado en el caos de un futuro incierto. La pintura negra de Goya ilustra a la perfección un magnífico retrato sobre la desesperanza, que la química no parece disolver a expensas de encontrar en la séptima esperanza un mundo mejor o un conmovedor descanso final.
    Un gran abrazo.

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    1. Hola Miguel,
      Me ha gustado mucho la interpretación y la sinopsis que has hecho del relato. A mí me resulta muy incómodo comentar mis relatos (sobre todo algunos) y mucho menos sacar conclusiones tan lúcidas, te lo digo en serio, te lo agradezco. La desesperanza desde luego es la palabra más oportuna, ese momento en que somos capaces de cualquier cosa por abandonar ese pozo.

      Me ha encantado tu comentario y tu lucidez, Miguel.
      Te mando un besazo muy grande.

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  3. Creo que el agotamiento de la protagonista se debe a la desilusión y a la apatía que esta le produce. Se genera expecttivas altas con cada nuevo mundo y todas las situaciones la defraudan. Me ha hecho mucha gracia la expresión “pequeño milenial”!
    La verdad es que tu relato es tan profundo, que se podría analizar durante un rato. Los diferentes mundos podrían ser viajes en el tiempo o extraterrestres. Durante un rato mientras leía he pensado que era esto último!
    Sea lo que sea, me ha gustado esa ambigüedad.
    Como siempre, tienes la capacidad de describir mediante hechos, como los buenos escritores!!
    Un besote guapísima, y feliz noche!! :*
    PD: Un hecho que me ha encantado de tu relato: todo la defrauda menos su perro!!!

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    1. Es cierto, María, que a veces esas expectativas que nos generamos nos pueden llevar a un pozo sin fondo, al ver que nunca se cumplen, para muchas personas el "vivir" sin más, se hace muy duro, y la soledad no buscada es una pésima compañera. Por otro lado el relato está sujeto a muchas interpretaciones, la de los viajes en el tiempo me ha parecido estupenda.

      Muchas gracias por tus cariñosas palabras, siempre, guapísima. Ah, y los perros, por mucho que algunos digan lo contrario, son una compañía muy leal, por algo muchas personas los prefieren a ciertos humanos.


      Un besazo, preciosa.

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  4. Muy buen relato. De hecho hay material para una idea más larga, si me permite la sugerencia. Ánimo.

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    1. Muchas gracias Chuan. En principio no lo había pensado, pero nunca se sabe. Gracias por el comentario y la sugerencia.
      Un fuerte abrazo.

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  5. Hola Ziortza, ese cambiar de mundo, sí yo me iría con tu protagonista y su perro octogenario sin dudarlo. Si pudiera hacer desaparecer la tele, las noticias y ese mundo fingido. Lo de los días, no estaría mal por probar, pero si se acumulan o desaparecen los atardeceres, uhm, lo llevaría mal; al fin y al cabo, los días surgieron sin nombre. En relato que deja mucho por contar, que se podría decir tanto, tanto, o también puede desaparecer el pensamiento cuando se lee un relato. ¿Te imaginas si pudiéremos programarnos para leer algo con la mente en blanco? sería otro mundo, sin prejuicios, ni empatías. Bueno por divagar se va la cabeza. Un beso compañera.

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    1. Hola Eme, lo cierto es que a veces no es necesario recurrir a nada, con vivir la vida que elijamos es suficiente. Lo que pasa que hacer eso no suele pasar una factura que en muchos casos es demasiado cara. Yo llevaría muy mal un día sin noches, creo que el silencio de la noche (aunque cada vez es menos silenciosa) es necesario para calmar un poco los ánimos.
      ¡Leer sin prejuicios! Sería una idea estupenda...

      Un besazo, guapísima.

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  6. Vaya relato más original, Ziortza. Muchos, buscando un cambio para bien, van a peor. Y es que la rutina, la desidia, el cansancio, pueden llevarnos a hacer cambios con resultados inciertos. Pero hay que probar, por aquello de renovarse o morir. Me da la impresión que ese mundo que describes, o que describe tu protagonista, viene a ser lo opuesto a "un mundo feliz", pero con los mismos fallos: la búsqueda de la perfección donde no la puede haber. Supongo que esta es una interpretación muy personal e intransferible, como el DNI, jeje.
    Al margen de las distintas lecturas que se puedan hacer de tu texto, me quedo con la fiel relación entre el perro y su ama. Juntos hasta el final.
    Me encanta tu estilo narrativo.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias Josep. Soy consciente de que a veces mis relatos son un poco ambiguos y sujetos a muchas interpretaciones, pero realmente me salen así, porque tampoco hay una realidad cierta. En este caso, hay gente que se puede sentir identificada con la protagonista y otra que no la entiende. Todo tiene cabida. Lo que si que es cierto, como dices, es que la protagonista busca algo en el exterior o a base de química que no encuentra, quizás esté cometiendo un error. Y luego está la rutina, que es inevitable.

      A mí también me encanta el final, mi vida sin animales no sería la misma, jeje.

      Gracias por tus amables palabras, Josep.

      Un abrazo muy fuerte.

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  7. Buffffff... Da que pensar. La verdad es que la vida cambia y a medida que nos hacemos mayores lo vemos todo de otro modo. Estamos tan acostumbrados a no tener tiempo libre, que cuando tenemos más del habitual no nos quedan ganas de hacer cosas.
    Huir de la rutina es necesario, aunque a base de pastillas y sin noches... yo es que no imagino un mundo sin noches...
    Un abrazo

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    1. ¡Hola David! Yo también creo que a medida que nos hacemos mayores vemos las cosas de otra manera, mucha gente no ve la forma de adaptarse. Yo tampoco me imagino la vida sin noches, es más importante de lo que parece.
      Gracias por tu comentario.
      Un fuerte abrazo.

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  8. Me gusta tu estilo narrativo. La forma en la que describes la desilusión ante el mundo que nos rodea y las personas que nos acompañan día a día en el camino. Ese desapego general a todo y a todos, a excepción del perro, el fiel amigo, el espejo en el que tu personaje se mira día a día, en perfecta sincronización (como casi todas las personas que conviven juntas en armonía, que terminan sincronizándose). Esa sensación de que nada te importa, salvo vivir un día más, no sabes muy bien cómo ni por qué. El pequeño milenial, el mastuerzo de hijo que destripa el teléfono... una galería de personajes que podemos identificar sin esfuerzo en nuestro día a día.

    Mi más sincera enhorabuena y un gran abrazo. Te seguiré leyendo.

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    1. Muchísimas gracias por tus palabras Ana María, eres muy amable. Ese desapego del que hablas quizás sea la palabra correcta para describir el relato, junto con la soledad y esa falta de identificación con el mundo que rodea al personaje. Siempre he tenido animales, para mí siempre son ejemplos de muchas cosas, son la compañía perfecta en una soledad querida o autoimpuesta.
      Muchas gracias de nuevo por tu halagador comentario.
      Un fuerte abrazo.

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  9. Existen infinitos mundos, pero todos están dentro de nosotros. El mundo con su belleza y con su miseria; la sociedad con sus genialidades y con sus chorradas... En el fondo son constantes que varían poco. Es nuestra mirada la que un día nos hace ver un extremo, y otro día, el otro. Todo cambio revolucionario empieza con uno mismo, y es a partir de ahí cuando todo se torna de color de rosa o negro como el tizón. Un relato intimista en el que el personaje traspasa las líneas. Un abrazo!

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    1. ¡Gracias David!
      Uno busca su suerte y su destino, como se suele decir. Estoy de acuerdo contigo en que el mundo tiene su parte buena y su parte mala, y hay mucha gente que se siente incapaz de adaptarse a las partes que no le gusta o que no entiende. Y a veces, la libertad de ser uno mismo, tiene un precio.

      ¡Un fuerte abrazo!

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  10. Un relato genial Ziortza! Hacía mucho que no me pasaba por tu blog a leerte. Esta historia me parece maravillosamente narrada, repleta de sugerencias que muestran infinitas posibilidades, aunque todas enmarcadas en un claro contexto que bien puede extrapolarse a la vida cotidiana de las personas. No hace falta estar solo literalmente para sentir la soledad, por ejemplo, jeje. Por otro lado el relato también me ha hecho pensar en extraterrestres o incluso en Matrix –creo que en cierto sentido todos y cada uno de nosotros estamos dentro de una– como si los diferentes mundos no fueran mas que espejismos químicos o virtuales, jeje. Un fuerte abrazo!

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    1. Muchas gracias Ramón, me hace mucha ilusión que te vuelvas a pasar por aquí.
      Me alegra que te haya gustado el relato, como dices tiene diversas interpretaciones, aunque siempre con la desesperanza como telón de fondo. Sí que es cierto que el relato tiene un "punto" de ciencia-ficción, es que la vida va muy rápida, la ficción ya se hace realidad, jeje.
      Un fuerte abrazo, Ramón.

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  11. El final me ha sorprendido mucho. Creí que se trataba de una mujer descontenta con la vida, pero capaz de sobrellevar esa amargura que, en ocasiones, hasta provoca una sonrisa por lo irónico y ácido de su análisis de la existencia.
    Lo de las pastillas me ha resultado fascinante. Es consciente de que son cápsulas temporales que te sacan de la realidad por un tiempo, pero cuando su efecto pasa, el problema sigue estando ahí. Hasta que por fin esta última la llevará a un final definitivo.
    Un relato muy interesante, para reflexionar sin duda.
    Un besazo.

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    1. Supongo que todos somos capaces de sobrellevar las angustias de la vida hasta cierto punto o también depende del contexto o del carácter de cada uno.
      A veces somos capaces de hacer lo que sea que nos saque de la desidia del presente, como puede ser tomar pastillas de colores.
      Me alegra que el relato te haya hecho reflexionar, Sofía.
      Un besazo, guapísima.

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  12. Hola Ziortza,
    Es un estupendo relato y deja diferentes interpretaciones. La comprendo como a una mujer con expectativas de la vida muy elevadas, pero al mismo tiempo nunca se atreverá a luchar por ellas.
    No hay más que ver la capacidad que tiene de cambiar de mundos, pero una vez se encuentra en otra realidad realiza las mismas rutinas, como el hecho de comer siempre gambas. Y ante cualquier cambio que le surge, no sabe sobrellevarlo.
    La soledad aunque parece negada, en su caso sí creo que es buscada.
    Suerte de la compañía perruna, ellos dan mucho amor.
    Un beso grande.

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    1. ¡Hola Irene! Cuánto tiempo, se te echaba de menos, me alegro de tu vuelta.
      Cada una tiene sus propias expectativas de lo que quiere que sea su vida, esta mujer no sé si las tiene altas, pero desde luego la realidad no se corresponde con lo que ella quiere.
      Muchas gracias por tus palabras, guapísima.
      Un besazo muy fuerte.

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  13. Me ha gustado tu relato Ziortza, me ha parecido por momentos como el inicio de una novela de ciencia-ficción, con muchas posibilidades, donde el mundo se ha convertido en un planeta muy deshumanizado..., la soledad, la vejez, la juventud, etc.. Un retrato de alguien desesperanzado. Desde luego para reflexionar sobre el futuro.
    Enhorabuena Ziortza por tu originalidad. Un abrazo bien grande y feliz semana.

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    1. ¡Hola Xus! cómo le comentaba a Ramon la vida va tan rápido que ya la ciencia-ficción parece una realidad, o varias realidades paralelas como bien comentas. Lo cual hace al mundo un sitio irreal, deshumanizado es una palabra muy adecuada. Me gusta mucho cómo has interpretado el relato.
      Un besazo, amiga, y feliz día.

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  14. Hola esta es la primera vez que estoy contigo No me gusta analizar cuando alguien escribe disfruto el momento me hace bien y te cuento me ha gustado mucho. Estar aqui contigo y con tus letras gracias desde Miami

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    1. Lo que mas me interesa es que la gente que lea mis relatos los disfruten al margen de que lo analicen o no. Así que me alegra mucho cumplir mi objetivo contigo Recomenzar.
      Un beso muy grande hasta Miami.

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  15. Vivir en si, es desgastante, la vida es extraña.
    Tu narrativa extraordinaria siempre me atrapas en la lectura y me gusta ir poco a poco experimentando esas sensaciones que logras transmitir, felicitaciones y saludos amiga Ziortza espero te encuentres muy bien, mis mejores deseos siempre para ti.

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    1. Muchas gracias, amigo Jorge, siempre eres muy amable. No sabes cómo me alegra que los relatos que escribo te transmitan esas sensaciones, me hace muy feliz.
      Te mando un fuerte abrazo esperando que tú también te encuentres muy bien.

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  16. Hola, Ziortza. Tu texto me ha encantado, creo que tiene muchas lecturas y, como no me voy a poner a aventurar cual es la más acertada, me quedo con varias cosas: la descripción, perfecta en su brevedad, de tus protagonistas; el ritmo de la historia, que te envuelve en la angustia de la protagonista de principio a fin; y esa preciosa relación de ama-perro que me ha fascinado porque la comparto.
    Me ha gustado muchísimo leerte.
    Un beso enorme

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    1. Hola Chari. Me alegra mucho que te haya gustado el relato, sí que tiene muchas interpretaciones, cada cual que saque sus propias conclusiones, jeje, no hay ninguna más acertada realmente. Me encanta que hayas destacado esos tres aspectos del relato. Mi relación con los animales también es muy especial.
      Un besazo muy grande.

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  17. Me gustó mucho, Ziortza. Describiste con profundidad la actitud de la protagonista a través de sus reflexiones, amargas pero certeras.
    Hay como una pequeña danza entre la ciencia ficción y una realidad actual que se está volviendo casi de ciencia ficción.
    Besazos, guapa.

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    1. Muchas gracias Mirella. Desgraciadamente cuando reflexionamos o nos paramos a pensar, la pesadumbre se apodera de nosotros, y aunque a veces no es bueno darle muchas vueltas a las cosas, no podemos evitarlo porque la pena se impone.
      Te agradezco de nuevo tus amables palabras, linda.
      Un besazo muy grande.

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  18. Un relato muy bueno que no te deja nada indiferente.Un abrazo fuerte.

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    1. Hola Betty, me alegra que te haya gustado el relato, eres muy amable.
      Te mando un abrazo muy fuerte.

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  19. Ziortza que excelente relato, a muchas personas les pasa como a tu protagonista, el mundo se les transformo de pronto y por mas que intentaron reinventarse, no lo consiguieron, y cayeron en un estado de apatía y desinterés por vivir e integrarse a una vida totalmente desconocida y desaprobada por ellos, incluso insípida y desmotivante, ya que la ven muy alejada de la verdadera plenitud de vivir una vida con sentido y verdaderamente valiosa, ese tipo de vida que te hace sentirte cerca del cielo, la modernidad mayormente te hace sentirte muy cerca del infierno, con sus prisas y sofocones.

    Una buena historia la que nos compartes, reflexiva y profundamente humana, con mucho trasfondo para interiorizar la razón de Ser y de Estar, y el valor intrínseco de la existencia.

    Gracias por hacernos reflexionar sobre las influencias de los cambios y hasta donde los podemos integrar o rechazar.

    Feliz y grato resto de la semana.

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    1. Muchísimas gracias por tu cariñoso y acertado comentario, Harolina. Es siempre un placer que te pases por aquí y seas tan atenta con tus palabras y reflexiones de una manera tan profunda con los relatos. El texto tiene muchas interpretaciones pero la tuya me emociona especialmente, porque se acerca bastante a mi manera de pensar de la vida en general.
      Tus palabras siempre desprenden una sabiduría muy profunda Harolina, en pocas palabras expresas muy bien lo que puede ser la vida y la forma en la que los humanos la vivimos, sobrevivimos o malvivimos.
      Te mando un fuerte abrazo, amiga.
      Qué tengas un feliz fin de semana.

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    2. Muchas gracias Ziortza por las palabras que me dices, lo agradezco y valoro de corazón.

      Se feliz querida

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