martes, 11 de octubre de 2016

MICRORRELATO. Estafador de humildad.

ESTAFADOR DE HUMILDAD


Soy un hombre rico y poderoso. Cuando supe de la existencia de este concurso, me puse a buscar ansiosamente la humildad. Estaba dispuesto a pagar cualquier precio y demostrar que yo lo había logrado. Visité diferentes países, navegué por mares imposibles, fleté aviones privados, acudí a los más recónditos lugares en su busca. Repito, soy poderoso, quería ser uno de los pocos en conseguir la humildad. Por recomendación de una persona de fiar, al fin encontré a un hombre que la vendía en un local de mala muerte. La compré por una gran suma de dinero, pero con la condición de no abrir el cofrecito que la contenía, hasta que no llegara a mi casa. Pero, ¡cuál fue mi sorpresa! ¡La cajita no contenía nada! Había sido objeto de una estafa. ¡Yo que soy un hombre importante, había sido engañado vilmente! ¡Solo quería mostrar mi humildad a todo el mundo, demostrar que había dado con ella!
Para colmo se me están acabando las palabras para expresar mi indignación. Tendré que ponerme en contacto con la organización del concurso. Mi relato merece ser más largo. Estoy dispuesto a pagar las palabras que hagan falta.

Primer accésit en la categoría Humildad en el concurso "Las siete Virtudes de la Humildad" organizado por Defoto Libros.

lunes, 10 de octubre de 2016

RECOMENDACIÓN LIBRO: EL EXPRESO DE TOKIO


EL EXPRESO DE TOKIO
Seicho Matsumoto (1909-1992)

Aparecen asesinados los cadáveres de un funcionario y una camarera en una playa de la isla de Kyushu. Todo parece un suicidio, pero nada más lejos de la realidad.
Cuando uno lee esta novela, enseguida se percata de que no es una novela al uso, es decir, no está escrita por un occidental. Esta corta novela, que es como un puzzle milimétricamente diseñado, parece pertenecer a otra cultura. Por supuesto, está escrita por un japonés, el prolífico Seicho Matsumoto. Enseguida la maquinaria se pone en movimiento para resolver la trama. Un ejemplo de esto es la importancia que tienen los horarios de tren para aclarar muchos puntos (con esquemas, dibujos y mapas para una mejor comprensión). Los protagonistas parecen vivir solo para encontrar el culpable y solucionar el suceso en cuestión. Hay escaso espacio para lo sentimental. El caso es un mecanismo de relojería en que todas las piezas se ensamblan perfectamente. Y a ese ensamblaje es al que se dedicarán un viejo policía local Jutaro Torigai y el subinspector de la Policía Metropolitana de Tokio, Mihara, que se hará cargo de la investigación.
Creo que es una buena opción para leer otro tipo de novela negra. Como dice The New York Times Book Review en la contraportada del libro: Un maestro de la novela negra..., ¡los libros de Seicho Machumoto enseñan estrategia japonesa!
  

jueves, 6 de octubre de 2016

HISTORIAS VIAJERAS

Historias viajeras: Finalista segundo concurso de diarios de 'Nómadas'


En este enlace se puede escuchar el diario de viaje que quedó finalista en el segundo concurso de diarios de "Nómadas" de RTVE (botón play de color naranja arriba a la izquierda).


ATACAMA

Domingo, 3 de marzo de 1985.

Conmocionado aún por el golpe, acabo de consumir la última gota del elemento esencial en el desierto: el agua. Tres cantimploras en cuestión de horas. A partir de este momento, cada respiración, cada paso, cada movimiento desgastará mi cuerpo magullado. El sol ha trazado una curvatura hasta su cenit. Él y yo formamos una vertical siniestra, un juego de persecución que comenzó a las ocho horas. Al mediodía llega el auge en la partida. Atacama, precioso enemigo.
El coche se encontró a las siete horas, con un cambio de rasante inesperado, complicado accidente a 100 km/h, volando hacia el infinito, estampado contra la arena, y vuelco final. Algunas heridas leves. Insólito. Parece que han pasado dos años, y solo han sido cinco horas. Empiezo a contrarreloj mi lucha por la supervivencia.
Comienza a soplar el viento. En cuestión de minutos llega a ser huracanado. La arena me hace daño en su choque contra la piel. Cierro los ojos. Me hago una bola en el suelo, y espero que amaine. Al cabo de cinco minutos estoy semienterrado. Al cabo de otros cinco, el viento ha desaparecido. Florezco y me sacudo.
Observo el horizonte, algo azul grisáceo se balancea y me marea la vista. ¿Un oasis? No, alucinaciones. Ilusiones de un loco deshidratado. Son las dos de la tarde. Tengo comida en la mochila. No es conveniente, el cuerpo reclamaría el líquido complementario. Tengo sueño, quiero dormir, sin embargo mis piernas se mueven por inercia. Ya no soy capaz de dar órdenes a mi cerebro, no sé lo que las impulsa. Me sorprendo con la boca abierta y los ojos semicerrados. Intento cerrarla y abrirlos respectivamente. Noto la tensión en mi cara y las grietas que se forman al volver a la compostura. Son como los surcos del suelo de Atacama. Empieza mi simbiosis con el desierto.
El reloj se ha parado, pero deben de ser las cuatro de la tarde. El tiempo se agota. A partir de ahora la temperatura irá descendiendo hasta alcanzar una temperatura bajo cero. Inviable. Empiezo a dudar, un poco tarde, de este reto. Intento demostrarme algo a mí mismo que no le interesa a nadie. ¿Por qué lo hago?
Al principio un frescor reconfortante se adueña de mi cuerpo. Dura poco. Empieza el agarrotamiento de los músculos, y mi cabeza empieza a tiritar toda ella en un loco bamboleo. Me duele cada paso. Mis rodillas son como rocas graníticas. Flexión y estiramiento. Intento dar una zancada cada veinte segundos. ¿Qué quieres de mí, Atacama?
Unas luces me deslumbran. Me llevan en volandas. Un dialecto que no logro comprender. Un traqueteo que dura una eternidad.
Por la noche me encuentro en un hospital. Tubos, goteros y pinchazos. Mi cuerpo necesita un reinicio en profundidad. Sin embargo, a pesar del sufrimiento, de los golpes, del dolor, mi cerebro se encuentra en una inusitada lucidez. No has podido conmigo Atacama. Tengo que seguir la ruta trazada. Necesito llegar a Tierra de Fuego.

miércoles, 5 de octubre de 2016

RECOMENDACIÓN ESCRITOR: CARVER

RAYMOND CARVER (1938-1988)


¿Cómo escribir un buen relato que enganche, en el que aparentemente no pasa nada, pero pasa y mucho? Muy fácil, siendo Raymond Carver.
Este hombre, que intuyo que tuvo que vivir una vida muy intensa (él mismo fue alcohólico) era capaz de expresar con una economía de medios increíble, todo el universo que habita el alma humana.
Sus relatos habitados por parejas, alcohólicos, solitarios..., son mundos ordinarios poblados por fantasmas; detrás de la rutina está la desolación. Hay una tensión latente en todas y cada uno de sus historias. Cuando empiezas a leerlo estás esperando a que algo gravísimo ocurra, y a veces así es, pero pronto de das cuenta que lo que está pasando ya es un horror en sí mismo. Son los detalles los que hablan, los diálogos recurrentes y el aire lacónico que los envuelve. Es difícil narrar el silencio, lo que no se cuenta, y Carver lo logra.

De los tres libros de relatos que he leído de él : Catedral, ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? y Si me necesitas llámame, mi favorito es Catedral.  Todos son relatos impresionantes. En él destacaría dos relatos: Parece una tontería y Catedral. El primero es una tragedia de una pareja que pierde a su hijo y el segundo trata de la relación que se establece entre el protagonista y un ciego. Ambas tienen unos finales increíbles. No todo tienen que ser giros finales imposibles. Catedral, en concreto, tiene uno de los finales más bonitos que he leído en mucho tiempo. 

martes, 4 de octubre de 2016

MICRORRELATO. Harto.


HARTO

Una vida de insultos, golpes inesperados, comida apestosa... Recordaba cuando se acercaba en busca de una caricia sosegada, una sonrisa alentadora. A ese individuo le había salvado de una muerte segura, cuando borracho intentó pasar las vías del tren, y tuvo que tirar de él para que no lo arrollara la locomotora. La lealtad sumisa e incondicional no era suficiente para aquel tipo despojado de su humanidad. De hecho, vivía solo. Su familia se fue o huyó de aquella vida desgarrada.
Miraba el panorama de pie, por la ventana, una posición nada cómoda para él. Volvió a su postura natural y lo decidió. Aquel día le abandonaría. Se llevaría al gato. Esto era una temeridad, teniendo en cuenta su enemistad manifiesta, pero era incapaz de dejarlo solo. También había sufrido lo suyo. Iniciarían una vida callejera, insólita para ellos. Pero pronto surgiría el momento. Había nacido para ser fiel y leal a aquellos seres bípedos, simplemente habría que encontrar al adecuado.
Así se lo dio a entender al gato mientras atravesaban el bosque hacia una dirección desconocida. A pesar de hablar diferentes idiomas, el felino era inteligente y lo entendió perfectamente. Suspiró un "miau" como señal de asentimiento.

Primer finalista del Concurso de Microrrelatos Queridos Animales convocado por Letras con Arte.

domingo, 2 de octubre de 2016

RELATO CIFI: DEBUG




Este relato fue seleccionado para la antología de Ciencia Ficción Bajo la piel organizado por Carpa de Sueños


DEBUG

Me miré al espejo desnuda. Era una mujer espectacular: medidas perfectas, ni muy alta ni muy baja, larga melena rubia, y ojos color azul grisáceo que inspiraban una mirada angelical, la mayor parte de las veces. Aunque si así se deseaba, o las circunstancias lo requerían, podían ser ojos felinos dispuestos a traspasar y poner patas arriba la estructura interna de cualquiera.
Él me miró desde la cama con deseo, ¿o era curiosidad? ¿Podía ser amor? Nunca lo sabría a ciencia cierta. Ni siquiera en esos momentos íntimos que pasábamos juntos. Yo había llegado un día a finales de febrero, después de que alguien me metiera en un cuartucho, pequeño y maloliente. Allí me dieron las instrucciones oportunas e incluso llegué a firmar un contrato, algo que nunca había hecho. Normalmente las cosas surgían en mi vida porque sí, de forma natural. Aún así mis recuerdos mas antiguos son borrosos. Pasé unos días en el hospital tras un ataque de pánico, o un ataque de epilepsia, mi memoria no puede distinguirlo.
Cuando llegué a la casa, no me esperaba aquello. Me habían informado de que tenía que ejercer de señora de compañía de un hombre que era muy rico. Lo que no me esperaba era a aquel joven tan atractivo y atento. Era un hombre que se desenvolvía bien en todos los aspectos, y hacíamos una pareja maravillosa. Nunca quise saber nada de su pasado, ni él sobre el mío. Solo vivíamos el presente. Hacíamos la vida de una pareja normal. Nos levantábamos, él se iba a su trabajo, yo me quedaba en casa a hacer tareas del hogar y, cuando volvía, cenábamos y hacíamos el amor.
Pero yo no lograba quedarme embarazada, que era el propósito de todo aquello y cláusula crucial en el contrato. Fue cuando me hicieron un reconocimiento. Me metieron en una especie de consultorio y me durmieron. Pero algo salió mal, me desperté ligeramente en medio del examen, y vi algo estremecedor. Me habían abierto de arriba abajo hasta el abdomen. Se veían cables y tubos saliendo de mi cuerpo. Alguien se dio cuenta y me inyecto algo en el brazo.
Llegué a casa trastornada. No sabía si aquello había sido real o una horrorosa pesadilla. Entré en la habitación. En la cama, él yacía inmóvil. No respiraba. Intenté escuchar su corazón. Emitía sonidos eléctricos. Su mirada era inerte. De cintura para abajo no había nada. Alguien pasó por mi lado y me apartó de un empujón. Traía una nueva mitad para mi compañero.

sábado, 1 de octubre de 2016

RECOMENDACIÓN PELÍCULA: SHAME

SHAME (VERGÜENZA)
Steve Mcqueen, 2011

Dependiendo del estado de ánimo con el que se vea una película, uno la asimila de una manera u otra. Si esa película habla de sentimientos como la soledad, la amargura y la inadaptación, nos puede dejar bastante tocados, si ya de por sí lo estábamos un poco antes de verla. Esto es lo que sucede con Shame, una obra maestra del director Steve Mcqueen (sí, se llama como el legendario actor).
En ella nos muestra a un individuo aparentemente normal con un buen trabajo, pero en el que intuimos ya desde el principio, una especie de obsesión enfermiza por el sexo, una adicción que ejercita cada vez que puede con mujeres que se va encontrando por el camino. A pesar de todo, él parece controlar sus emociones con calculada serenidad. Todo se desmorona cuando su alocada hermana viene a pasar unos días con él. Esto hará que el mundo de él comience a tambalearse y florezca el verdadero y atormentado interior de Brandon (el protagonista) haciéndonos ver que detrás de esa coraza de perfección se esconde un hombre solo, perdido, y angustiado.
Hay escenas buenísimas como la del Carey Mulligan cantando en un bar una triste versión del New York, New York, un hombre bajo la lluvia, un hombre corriendo por las calles de la ciudad..., primeros planos, travellings le sirven al director para mostrarnos todos los recovecos de estos personajes en numerosas escenas que es mejor no desvelar. Todo ello con una formidable banda sonora que adorna perfectamente los momentos de silencio.
Mención aparte merece la interpretación del atractivo y genial actor Michael Fassbender en el papel protagonista. Es capaz de enseñarnos, a veces tan solo con la mirada, las sensaciones de un hombre que vive en un infierno, en un callejón sin salida, en una vida que no sabe como vivirla.

Después de verla te quedas en una especie de hipnosis durante unos días. No sales igual que como entraste en ella.