viernes, 16 de junio de 2017

RELATO: EL REPOSO







Respecto al mal llamado bar El Reposo, existe una superstición muy arraigada entre los lugareños (otros creen que es una certidumbre contrastada y corroborada por los muchos viajeros que se aventuran por esos mundos de Dios): lo que pasa en El Reposo, te persigue de por vida hasta la muerte. Siendo una triste cantina, ¿qué te puede pasar?, se preguntó Elisa. Aventurera y espeleóloga de profesión, había recalado allí atraída por historias de cavidades naturales espectaculares, y por una fauna y flora especialmente particular.

El primer cartel que encontró al llegar al pueblo no fue Bienvenido a Retuécanos como sería lo habitual a la entrada de cualquier localidad, sino uno de advertencia: Forasteros: no entren al Reposo (solo para residentes).

¡Pero, cómo podía ser eso! Elisa era un ser sociable por naturaleza. Esa hostilidad gratuita e incluso extravagante era algo nuevo para ella. Siempre había sentido esa amabilidad y cordialidad de las gentes que, poco acostumbradas a las visitas, se desvivían por atender al de fuera.

No hay nada más excitante para un cerebro juguetón que una prohibición. Su reacción será la trasgresión inmediata. Con una rabia contenida casi inaudita en ella,  abrió las puertas del antiguo oeste del Reposo con una impostada tranquilidad. Se dirigió a la barra. A su mente vino la escena de algún western protagonizado por John Wayne: el protagonista, considerado un renegado y obligado a exiliarse por alguna injusticia, vuelve a sus raíces en busca de venganza. Enseguida los hombres y mujeres allí presentes sumergieron al local en un tenso silencio y giraron sus cabezas hacia ella. "Un whisky," pidió, "¿seguro?" preguntó el barman, "por supuesto" respondió. Y sin embargo no estaba segura. No bebía alcohol, su idea era tomar un botellín de agua mineral, pero en ese momento las palabras emergieron de su boca como sin querer. No había otra, un whisky tenía que ser, o dos, o tres…

La música comenzó de nuevo y con ella el ajetreo de un bar que parecía tener sus propias normas: jugadas de cartas con pistolas sobre la mesa, mujeres que tiraban baldes de agua a los borrachos desde el segundo piso y niños atendiendo detrás de la barra.

Con un ligero mareo y cansada de pedir un vaso tras otro, se hizo con una botella y fue a sentarse a una mesa aislada del resto. Comenzó a sonreír de forma irónica a los que la miraban mientras les invitaba a un trago con un gesto de botella.

—En un sitio como este no es bueno que a una la vean beber sola. —Era una voz grave y aguardentosa.

—¿Sola? —acertó a decir.

—Implica que hay una rabia dentro, que se está buscando una vía de escape. Una ira que pronto puede derivar en algo desagradable. Entonces la gente se adelanta y le puede acarrear más de un problema, ¿sabe usted?

A pesar de que todavía no le había visto la cara al hombre, aquel ¿sabe usted? le pareció encantador. Si supiera el pobre que aquella ingesta etílica masiva se debía a un orgullo insensato y malentendido…

—¿Viene a socorrerme? —Se dio la vuelta y se encontró cara a cara con él.

—Vengo a aconsejarle.

Pelo negro, ojos profundos y vidriosos, tez curtida y viajada.

—Parece conocer muchos sitios cómo este…

—No lo sabe usted bien señora. —Otra vez aquel sabe usted.

—Beba conmigo entonces. —sentenció.

El desconocido se sentó enfrente y ella le deslizó un vaso. Se lo llenó derramando la mitad y luego se sirvió. Hicieron un brindis y bebieron. Se miraron uno segundos. Y otra vez el mismo ritual.

—¿Seguro que quiere seguir, señora? —La contempló con dulzura, ella sintió un pinchazo en el corazón.

Se oyó un ruido y alguien cayó por las escaleras desde el segundo piso. No se inmutaron. Después volaron sillas detrás pero tampoco pestañearon.

Cuando llevaban unas diez rondas, Elisa le miró y ladeo la cabeza como para escrutarle mejor:

—Me gustaría subir con usted a una de las habitaciones, si no le importa, antes de caerme redonda. Solo si le interesa, claro.

Él se puso de pie de un salto. Ella hizo lo propio como un resorte.

—No solo me interesa, creo que es la mejor opción dadas las circunstancias —dijo mirando de soslayo el desastre que se estaba produciendo alrededor.

El desconocido le cogió de la mano y subieron las escaleras sorteando cuerpos desmayados y botellas rotas.

Una mujer con corsé, pololos y abanico les atendió tras una pequeña mesa que estaba plantada de manera surrealista al inicio del pasillo:

—¿Te doy la de siempre, amigo? —le dijo al hombre.

—Por ejemplo.

Elisa le observaba con gesto bobalicón.

—Ya veo que no es la primera vez que sube al segundo piso.

—Con una mujer sí.

Ella se paró, le tiró del brazo y cuando él se dio la vuelta, le besó con fruición.



No te muevas por favor, déjame a mí…



Amanecía un día que prometía ser espectacular. Elisa estaba sentada en los escalones que había fuera del Reposo, con una camisa tres tallas más grande y un dolor de cabeza insoportable. Las puertas del bar estaban ya cerradas a cal y canto y no había indicios de vida en la calle. A  su lado, su equipo de espeleología  permanecía incomprensiblemente intacto.

—Así que cuevas, ¿eh? Sígueme.

Alzó la cabeza. Ahí estaba él, imperturbable, apoyado con cierta desgana en el amarradero de los caballos.

Anduvieron unos tres kilómetros hasta una tierra despoblada. Las enormes rocas que sobresalían en el paisaje indicaban la existencia de numerosas grutas. Unos cuantos alcornoques salpicaban el terreno.

—Ahí las tienes, seguro que te gustarán. Yo te espero aquí, hay animales cerca, te podrían destrozar los aperos y las cuerdas. Luego me dirás por donde seguimos.

Elisa no podía más que mirarle anonadada y maravillada. "Lo que sucede en El Reposo te persigue hasta la muerte...," pensó. Pero nadie dijo que tuviera que ser algo malo, ¿verdad?


34 comentarios:

  1. Un relato con elementos de un western y una atmósfera de misterio. Me gusta la combinación y ese final que deja con ganas de más.
    Un abrazo, Ziortza.

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    1. Hola Sofía. Me alegra que te haya gustado el relato y que te haya dejado con ganas de más, jeje.

      Muchas gracias por tus palabras.
      Un fuerte abrazo.

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  2. Tu relato me ha descolocado un poco, Ziortza, claro que hoy estoy un poco "empanada" y bien pudiera deberse a eso. Resulta de lo más original y creo que también integra algún elemento de toques subrrealistas. Me quedo con ganas de saber más sobre ese tipo duro y seguro de sí que está dispuesto a ayudar a Elisa...
    ¡Muy bueno, enhorabuena!

    Un beso y feliz finde :)

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    1. Hola Julia. Como dice una canción (creo) "a veces las cosas son lo que parecen" sin más. Aunque entiendo que te descoloque un poco el relato, ya que si que tiene algo de fantasía o surrealismo como dices.
      Muchas gracias por tus siempre amables palabras.
      Un besazo y ¡feliz sábado!

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  3. Me ha costado ubicar una arqueóloga en el "oeste",pero sí, por qué no. Tiene intriga hasta el final y va tirando de ti. Enhorabuena.
    Un abrazo

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    1. Muchas gracias por tus palabras literato novato. Aunque tengo que hacer un par de matices: es espeleóloga y está ambientado en Retuécanos no en el oeste, jeje (es un pueblo ficticio inventado por mí, en el que todo es posible jajaja). Sí que es cierto que el bar mosquea un poco...
      Ya en serio, muchas gracias por tus amables palabras.
      Un fuerte abrazo.

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  4. Sorprendente, Ziortza. Con esos toques de western y misterio.
    Un buen relato

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    1. Muchas gracias Mirna. Me alegra que te haya gustado.

      Un besazo.

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  5. Curioso relato en el que me ha parecido estar en un mundo abstracto, aventurero y atrevido, pues Elisa como buena espeleóloga así lo demuestra incluso al entrar al bar. Creía que leería un final trágico y en contrapartida encontré una lección bonita, Ziortza. "Nada tiene que ser tan malo solo porque alguien le parezca" siempre está la otra cara de la moneda en todo.

    Muy bueno, me gustó mucho el misterio que rodea al "REPOSO.
    Abrazos y besos.

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    1. Hola Mila. Muchísimas gracias por tu agradable comentario y por la interpretación que haces del relato. Desde luego no es un mundo tal y como estamos acostumbrados, jeje, parece un poco de película...
      Y me pareció una buena idea acabarlo bien, a pesar de que nada hacía pensar que así fuera.
      Te agradezco de nuevo tu cariñosa visita.
      Mil abrazos.

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  6. Bueno Ziortza y además lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas....o lo que es lo mismo, lo que pasa en El Reposo...
    De prohibiciones y deseos, también nos hablas y así lo dejó retratado negro sobre blanco la escritora Carla Montero en su novela Una dama en juego y que venía a decir algo así como que las prohibiciones son la mejor propaganda para consumar los deseos más ocultos.
    Me apunto a El reposo, me apunto al Titty Twister de Abierto hasta el amanecer y me apunto a tu blog una vez más, felicidades!

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    1. Jajaja yo la he comparado con Tarantino también mientras tú lo escribías. Bueno, tú con Robert Rodriguez, pero Tarantino ahí está también! Un relato genial, ya lo he puesto en mi propio comentario :)

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    2. ¡ja,ja,ja María vaya conexión! Y claro que sí, Tarantino escribió sino recuerdo mal Abierto hasta el amanecer y actuó, bueno a ver que nos dice Ziortza, que le hemos organizado un pequeño debate en su casa :)

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    3. ¡Hola Miguel y María! Jajajaja, lo cierto es que cuando escribí el relato si pensaba en algo surrealista pero no hasta el punto de Tarantino o Robert Rodríguez. Pero cuando lo leí una vez acabado, sí que me vino a la cabeza Abierto hasta el amanecer..., lo que pasa es que esta historia es menos gore y menos gamberra (por no hablar del jolgorio vampírico del final, jeje). Esta es más delicada...
      Muchas gracias Miguel por tus comentarios siempre tan amables (me apunto ese libro que no conozco).
      Un fuerte abrazo.

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  7. Jaja la historia ha empezado un poco a lo Tarantino! Con un bar misterioso en el lejano oeste (o al menos parecía el lejano oeste). He pasado el relato sufriendo por la pobre chica, pensado que le iba a ocurrir algo horrible. Aunque haya acabado bien, si yo soy ella no entro en un sitio con esa advertencia jajaj me ha encantado. No me gusta usar la frase "un final inesperado" porque es un topicazo, pero es que en tu caso es así!! Un relato genial!! Besitos :)

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    1. Gracias María. Me alegro que te haya gustado. La verdad es que como el relato comenzaba tan amenazante quería acabarlo de forma suave..., quizás por eso parezca inesperado.
      Un besazo muy grande guapa. ¡Feliz semana!

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  8. Hola Ziortza, uhm, el oeste, la espeleóloga y los alcornoques, ¡guau que combinación! Chica con tu lectura se transporta una a cualquier sitio. Fluida la historia, casi bebiendo de la botella con Elisa. Gracias por esta lectura de despertar, un regalo. Un abrazo, feliz semana!!!

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    1. Hola Eme, ya se que la combinación es surrealista e imposible, pero bueno es que en este pueblo todo es posible, jeje. Me alegro que a pesar de ello te haya conseguido trasportar al lugar.
      Muchas gracias por tus palabras, nada más levantarse una le levantan el ánimo.
      Un besazo y ¡feliz semana!

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  9. Qué aguante tiene Elisa, jeje
    Tanto whisky, sin duda, nubla el juicio, ;)
    Me gusta el final que le has dado Ziortza, siempre pensamos en el ¿y si?. Las advertencias muchas veces se tienen que infringir para tener un buen final.
    Una historia surrealista, que engancha desde la primera línea.

    Besos.

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    1. Totalmente de acuerdo Irene, si no infringimos de vez en cuando las advertencias todo sería demasiado aburrido, como se suele decir "el que no arriesga no gana". Y en este caso la historia sale bien.
      Muchas gracias por tus palabras guapísima.
      Un beso muy fuerte.

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  10. Porqué no me extraña que la mayoría de las chicas quieran saber algo más del relato, ... o de él jajajaja. Extraordinario final cuando la tragedia parecía servida. Feliz semana!

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    1. Claro es que él pone el listón muy alto Norte jajaja..., Elisa no se merecía un trágico final después de su valentía. Por lo menos un final que le va a traer agradables sensaciones, creo yo.
      Un abrazo muy fuerte Norte y feliz semana.

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  11. Me ha gustado mucho Ziortza! Tiene un toque muy Tarantino, que le sienta genial. Eso sí, Elisa posee un aguante con el whisky tremendo, jaja, aunque haya acabado borracha como una cuba, yo hubiera aguantado mucho menos. Y el final es otra de las piezas claves del relato, sobre todo la última reflexión, que me ha parecido genial: "Elisa no podía más que mirarle anonadada y maravillada. "Lo que sucede en El Reposo te persigue hasta la muerte...," pensó. Pero nadie dijo que tuviera que ser algo malo, ¿verdad?". Un fuerte abrazo! ; )

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    1. Bueno yo con el primer Whisky hubiera acabado en el suelo jeje..., pero yo creo que tal era su voluntad por saber que es lo que le iba a ocurrir en ese lugar que eso le lleva a ese poder de aguante. Me alegra que hayas resaltado esa frase del final, cuando todo parecía que iba a acabar mal.
      Gracias por tus palabras Ramón y un fuerte abrazo :))

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  12. Fantástico amiga Ziortza has trasladado la imaginación con todo y sentimientos hasta el mismísimo El Reposo, demostrando que la magia existe y te persigue por siempre. Me ha fascinado la lectura amiga, intensa como tu sabes expresar, saludos.

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    1. Muchas gracias Jorge, eres muy amable como siempre. Me alegra que uses la palabra "magia" porque a veces es algo necesario, entre tantos dramas. La protagonista se arriesga y encuentra algo mágico.
      Te mando un fuerte abrazo, amigo Jorge.

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  13. Ay me ha encantado. Sobre todo ese final, no me lo esperaba, cuando estaba terminándolo, y veía lo poco que quedaba, pensaba que tendría segunda parte, porque no podría acabar tan pronto. Pero lo has hecho genial. Perfecto.
    Un besillo.

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    1. Muchas gracias María. Me alegra que te haya gustado el final porque, no te creas, no las tenía yo todas conmigo..., no sabía si igual era un poco abrupto. Pero bueno, parece que al final salió bien.
      Un besazo.

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  14. Bueno, Ziortza. Te aseguro que la historia es única para disparar ideas. Te apunto los caminos por los que pensaba que iba el relato desde el comienzo. De inicio un bar fantasmagórico en el que su presencia parece generar una ambiente de western en el que ella adopta el papel del clásico vaquero aguerrido, con la presencia del hombre me ha asaltado la escena de El resplandor, aquella en la que el bar del hotel se llena de fantasmas; después un lugar donde el erotismo se dispara, una especie de club como Eyes wide shut; al despertar me trajo la película de Tarantino que te han comentado María y Miguel... Hasta llegar a ese final romántico, en el que esperaba algún bicho salido de esas cuevas. Desde luego has conseguido dispararnos las neuronas, Ziortza. Un abrazo!

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    1. Jajajaja David, cuando no sepa por donde tirar en una historia ¡te voy a llamar! Es curioso cuando uno escribe y sabe como va a ser la cosa y luego la gente cuando lo lee y deja volar su imaginación... Finalmente la historia suele ser más normalita, jeje. Con la idea que más me he reído es con la del club erótico tipo Eyes wide shut, soy tan negada para escribir esas cosas, tan "pudorosa" jajajaja.
      Te agradezco tu maravilloso comentario, ¡cojo notas!
      Un fuerte abrazo.

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  15. Me ha encantado. Un relato bien escrito, lleno de misterio y creatividad.

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  16. Fantástico relato. Ambiente wéstern sin duda alguna.

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