SUMARIO 3/94 (2017)
Vicente Arlandis Recuerda y Miguel Ángel Martínez
“Algo huele a podrido en Dinamarca”
se dice en Hamlet, la tragedia de Shakespeare.
Algo raro pasa al leer esta novela. Para empezar estamos ante una novela
“no creativa”, es decir, no es que simplemente se base en hechos reales, sino
que el libro no tiene ningún aporte literario que salga de la mente de un
escritor. No crea nada ya que está compuesta por los textos (declaraciones,
diligencias, autos, etc) que forman el Sumario 3/94 y que se llevó a cabo tras
muerte en circunstancias violentas de una anciana.
El 25 de junio de 1994, Vicente Arlandis Ruiz, vecino de Ibi (Alicante)
fue detenido por la policía por el asesinato de María José Picó Moltó, de 84
años de edad y vecina de la localidad. Se da la circunstancia de que Vicente
Arlandis había denunciado días antes la desaparición de esta mujer ya que tenía
una estrecha relación con ella: debido a su avanzada edad y estado mental la
ayudaba en sus quehaceres diarios. Fue condenado a veintinueve años de cárcel y
estuvo encarcelado en varias prisiones durante trece años. En 2016, su hijo
Vicente Arlandis Recuerda y Miguel Ángel Martínez realizan una labor de
investigación y selección de documentos que conforman el sumario 3/94. Vicente Arlandis
siempre mantuvo que era inocente.
A pesar de la jerga policial y jurídica que se utiliza en los textos,
que por otra parte es para hacérselo mirar tratándose de órganos tan serios
(plagada de adverbios, arcaísmos, faltas de ortografía, mala construcción de
frases, etc), el libro tiene la capacidad de introducirnos en él como si de una
novela policíaca se tratara, siguiendo el caso desde sus inicios (con la
investigación y la instrucción) hasta el final (con la sentencia).
Pero la más curioso que nos sucede cuando vamos leyendo la novela es la
sensación de que algo no cuadra, algo no va bien. Los textos que vienen en el
anexo del libro nos sirven para ilustrarnos y aclararnos esta especie de dudas
que nos ha generado su lectura. La construcción de la verdad de Raquel
Taranilla es de una lucidez extraordinaria (ya el título del artículo nos habla
de la construcción de la verdad no de su descubrimiento). Aunque
en el libro no se pretende demostrar su inocencia, se insinúa si Vicente
Arlandis no fue víctima de un sistema judicial empeñado en resolver el caso, “sobreprotegiendo
la validez de pruebas condenatorias y ninguneando ciertos datos…
desconsiderando su presunción de inocencia”. El juez considera ciertas
algunas declaraciones de testigos clave para la acusación de Arlandis sin considerar
la animadversión de estos hacia el acusado. “ A diferencia de lo que ocurre
con los peritos…, las declaraciones de los testigos son transcritas siempre a
través de la voz interpuesta de un profesional de la justicia… decide en que
forma lingüística se registran los datos, cuales son merecidas de registradas y
cuales se omiten”. En este sentido no se investigó la enemistad de Arlandis
y Peiró (el otro encausado). A ciertos testigos solo se les pidió que ratificaran
sin volver a declarar (cerrando así la posibilidad a que pudiera haber
contradicciones y lagunas) y que orientaron las informaciones hacia
conclusiones perjudiciales para Arlandis.
Por otra parte “el órgano juzgador se apropia del relato escrito por
la acusación… y lo copia introduciendo escasos cambios”. O lo que es lo
mismo, un corta y pega de toda la vida. Hay dudas en los indicios, dudas en la
declaración del principal testigo que dice escuchar una conversación y que
muestra varias fisuras…
En definitiva, un libro que no se puede clasificar porque casi seguro
nadie ha tenido algo así entre sus manos. Una especie de pesadilla para el
acusado atrapado en la maquinaria de la justicia. Un relato que, curiosamente, habla
por sí solo sin decir ni aportar nada, creando una sensación de desasosiego que
nos hacer reflexionar como pocas veces.
Cien por cien recomendable.


















