lunes, 20 de marzo de 2017

RELATO: PETRESCU.





El gigante y bonachón Andrei Petrescu nació en un lejano país llamado Rumanía. Era el pequeño de ocho hermanos. A pesar de esta circunstancia y de que les sacaba medio metro a todos ellos desde muy pequeño, intentaba contentar a la familia y a los vecinos haciendo de ogro en los juegos infantiles. Sin embargo los niños no le temían, ya que la bondad y generosidad de Petrescu era conocida tanto en el pueblo como en los alrededores. Al no poder heredar la ropa de sus mayores, su madre le hacía unas estrafalarias túnicas con sábanas de franela, lo cual no hacía más que acentuar su aspecto de mago loco del más allá. Con trece años araba la tierra sin necesidad de bueyes, tirando solo del arado, y recogía las manzanas de los árboles en cuestión de minutos; pero al parecer, no era suficiente. Cuando alcanzó una altura de dos metros y cincuenta centímetros, y tras una seria reunión familiar, decidieron echarle de casa, no había recursos para mantenerle; necesitaba tres kilos de comida al día, entre carne, pan y frutas.

 Le dieron un papel para que siempre lo llevara en el bolsillo que decía: por favor apiádense de él, nosotros no podemos hacernos cargo. Al principio se sintió triste, observaba a su madre sin comprender, pero ella se refugio en el resto de sus hijos para no hacer frente a su mirada. Durante unos días vagó perdido, pero no perdió la esperanza, pensaba que no era más que un niño y que sus padres volverían a rescatarle. Nada de eso pasó.

Probó suerte en un circo, donde encontraría gente diferente como él, pero al entrar rompió la estructura y la carpa se vino abajo; se fue de allí con una pedrada en la cabeza.

Viajó a los Cárpatos, en busca del Conde. Había escuchado historias truculentas e ideó un plan: sería la victima perfecta para aquel personaje que no parecía humano, se pondría a su disposición. Pensaba que su sangre sería suficiente para amansarle un tiempo, durante el cual, podría recapacitar acerca de sus fechorías de vampiro insaciable. Ni por esas, su piel era demasiado ruda para los colmillos de Nosferatu, que le despidió babeando y soñando con lo que pudo ser y no fue.

Desesperado llamó a las puertas del cielo. Eso fue un enigma, nadie contestó.

Después de dar muchas vueltas se sentó en el risco de alguna localidad de nombre indefinido, seguramente a las afueras, donde nadie pudiera reprenderle. Poco a poco sintió como su bondad se convertía en llanto, más tarde en rencor y finalmente en desprecio y odio. Algo cambió en su interior: la luz se convirtió en sombra, el azul en tinieblas. El número de habitantes de las poblaciones  cercanas bajó drásticamente. Por el hueco que formaban sus dos manos pasaron todo tipo de cuellos: de nobles, de clérigos y campesinos, e incluso de reyes.

Para cogerle, necesitaron cien hombres, veinte caballos y muchas cuerdas.

Le encerraron en una jaula. Para él fue la cuna que nunca tuvo.



23 comentarios:

  1. El no recibir afecto de nadie puede llegar a causar traumas muy profundos. Y esto es lo que le ha pasado a este pobre niño, que se ha convertido en un monstruo por dentro (por fuera ya lo era, por mal que suene). Debe de ser muy duro que ni siquiera los vampiros te quieran como víctima (suena a chiste, pero pobre Andrei).
    Al final, está tan desesperado que incluso el odio del pueblo le parece positivo. Mejor eso que nada.
    Muy buen relato, me ha gustado mucho la mezcla emotiva y gótica, con esos toques de crueldad humana.
    Un besito guapa! :))

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    1. Hola María. La verdad es que es un cuento triste, de esos que recuerdan a los de la infancia, lo que pasa que aquellos tenían final feliz. No hace mucho vi la película EL hombre elefante y me impresionó y me emocionó mucho. Tal vez me influyó a escribir este cuento con final "diferente".
      Me alegra que te haya gustado y que hayas hecho un análisis tan detallado del mismo.
      ¡Un abrazo guapa!

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  2. Las raíces del mal. Ni más ni menos es lo que has reflejado en este hermoso y triste cuento. Has dado una vuelta de tuerca al género, no hay final feliz, no hay consuelo. Solo la terrible consecuencia de la marginación. Para destensar un tanto la emoción del relato me recordó aquella frase de Yoda: "el miedo lleva a la ira, la ira al sufrimiento, el sufrimiento al odio" O algo así. Un excelente cuento narrado con la claridad y personalidad que te caracteriza. ¡Un abrazo!

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    1. Gracias por tu comentario David. No sabía que Yoda decía también algo así, aunque conociéndole le pegan mucho esas sabias palabras.
      No sé, no me salía un final feliz, hubiese sido sensiblero, irreal.
      Muchas gracias una vez más por tus palabras tan amables, David. Un abrazo.

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  3. Me ha llevado el interés de la mano, hasta que lo encierran, porque ¿quien lo alimenta?
    Bromas aparte, lo triste es que si le reduces el tamaño te los puedes encontrar por las calles de cualquier ciudad, niños diferentes victimas de su entorno. Buen desarrollo. Gracias por tu cuento

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    1. No quiero ni imaginarme de qué se podría estar alimentando el pobre todo ese tiempo... Tienes razón; al margen del tamaño hay muchos seres humanos viviendo situaciones parecidas por cualquier circunstancia, ya sea psicológica, física o de marginalidad.
      Muchas gracias a ti literato, por tus palabras. Un abrazo.

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  4. Bonita fábula, la falta de cariño suele engendrar resentimiento, odio y como resultado malas acciones. A pesar de todo, el mal existe. Otro pensamiento al hilo de tu texto es que las personas diferentes no lo tienen fácil, en un mundo que tiende a lo homogéneo.
    Saludos.

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    1. Gracias Gerardo. Es triste que las personas diferentes como dices, tengan que tenerlo más difícil simplemente porque no son el estándar de persona que la sociedad exige. Queremos que todo y todos sean perfectos y "normales", cualquier anomalía es rechazada. Lo cual a mí me lleva a pensar que quizá lo que la sociedad entiende como "normal" y homogéneo como tu dices no sea lo más interesante y auténtico.
      Gracias por tu comentario y tu visita. Un abrazo.

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  5. Hola Ziortza, un cuento universal que nos habla de las diferencias a través de un personaje marcado por una genética azarosa y que desvirtúa al género humano en su incomprensión.
    Curiosamente estoy escribiendo de un estreno de cine de inspiración en el terror gótico y ambientada en zonas al este de Europa. Muy buena tu fábula y la imaginación para crearla. Un abrazo.

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    1. Hola Miguel, muchas gracias por tus palabras. Como dices es un tema universal el del personaje que nace con un físico peculiar y que los demás lo utilizan para descargar sus frustraciones, su ira..., vete tú a saber. Como he dicho en un anterior comentario me inspiró un poco la película de David Lynch EL hombre elefante, que a buen seguro conocerás y que me emocionó de una manera increíble.
      Estoy deseando descubrir esa película de terror gótico que vas a reseñar.
      ¡Un abrazo de vuelta!

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  6. Qué bonito Ziortza. Me ha gustado mucho, y me he reído con la despedida babeante de Drácula :)

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    1. Hola Vecu. Me alegra que te haya gustado. No hay nada como dejar a un vampiro con las ganas de sangre, jeje.
      Gracias por tu visita una vez más, ¡un abrazo!

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  7. Hola Ziortza, un cuento que invito a seguir leyendo pero su final es tan cercano... Seguro que tu hubiera dado para seguir escribiendo. Muy ameno, aunque es un tema conocido en el mundo de la imaginación: ogros, gigantes, bestias, cíclopes,.. Sin quererlo tiene una parábola ¿no crees? como el abandono de seres diferentes pueden convertirlos en seres que destruyen, que odian la sociedad. Creo que mucha de la gente que han sido asesinos y son asesinos tienen un pasado triste y doloroso ¿cómo fue el de Hitler, Nerón, Calígula, Robespierre, el ángel de la muerte?. Ha sido un gusto leerte Ziortza. Un abrazo

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    1. Lo siento lo he escrito tan rápido que hay erratas: invitas, te hubiera, besos y perdones

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    2. Gracias por tus palabras Emerencia. Pues fíjate que al principio la historia era un microrrelato y luego lo fui ampliando porque se me quedaba un poco cojo. Igual es verdad que pudiera haberlo hecho más largo, es un tema que da para mucho. Sí es verdad que tiene ese aire de parábola, en el sentido de como el desprecio, la indiferencia e incluso la burla pueden engendrar el mal. No sé muy bien como fue la infancia de esos personajes históricos que mencionas, pero también hay un tema muy inquietante: y es cuando surge el mal porque sí, sin tener que haber vivido situaciones traumáticas. Ese tipo de malos o psicópatas dan un miedo terrible. A mí por lo menos.
      Muchas gracias por tus aportaciones siempre tan interesantes, emerencia. Es un placer que te pases por mi blog a comentar mis cosillas.
      Un abrazo muy fuerte.

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  8. Excelente es la caracterización de este personaje extraño. A mi me conmovió por el lado de la soledad que debe haber padecido, como todos aquellos que su figura no responde a los referentes normales de la época. Extraordinarias también las pinceladas para crear el contexto que lo rodea en su travesía, en su búsqueda. Un relato estupendo Ziortza, un placer leerte, como siempre. Un abrazo.
    Ariel

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    1. Hola Ariel. Es curioso pero cierto. El hecho de ser físicamente diferente te puede marcar la vida definitivamente. Y no solo en otra época también hoy en día también, el salirse del estándar o modelo que la sociedad cree como normal por tener consecuencias devastadoras.
      Muchas gracias como siempre Ariel por tus amables palabras, el placer es mío.
      Un abrazo.

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  9. Triste relato, Ziortza, precioso, eso sí, porque representas la desesperación de aquel al que nadie quiere, que no es de extrañar que acabe en odio hacia los que lo desprecian. Como suelo decir, los monstruos no nacen, se hacen, y tu cuento sirve para demostrarlo. ¡Enhorabuena y un abrazo!

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    1. Muchas gracias por tu comentario Eva. Creo que la falta de cariño o afecto en una persona puede ser realmente dañino. Hemos nacido para darlo y recibirlo y nadie debería ser privado de ello. Buena frase.
      Un abrazo, Eva, y feliz domingo.

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  10. Bonito y realista cuento Ziortza; el pobre Petrescu no es más que un fiel reflejo de lo que la sociedad puede hacer con un ser humano. Por mucho que nos pese, somos una máquina de crear rencor, ... la desigualdad y el contraste con los que convivimos a diario alimenta y alienta todavía más el resentimiento.

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    1. Muchas gracias por tus bonitas palabras, Norte. Aunque a veces el mal existe porque sí, en muchas ocasiones se desarrolla porque la sociedad estimula esas diferencias, esa marginalidad y como consecuencia ese odio. Lo has resumido perfectamente.
      Un abrazo Norte y ¡feliz lunes!

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  11. Pobre Petrescu, el maltrato y la injusticia tornaron su natural bondad en ira y maldad. No encontró ningún lugar donde sentirse querido, ni en el cielo ni en la tierra... Solo me consuela esa cuna que menciona el final del relato. Tal vez haya un rayito de esperanza para él si me empeño en ser optimista.

    Muy bueno, Ziortza, y muy alegórico. Qué gran imaginación la tuya :))

    ¡Un gran abrazo de miércoles!

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    1. Muchas gracias Julia, casi hasta me emociona tu comentario que es un resumen perfecto del relato. Al final yo creo que es un consuelo para él que le encierren, al menos no vagará por ahí con su ira descontrolada.
      Te agradezco de nuevo tus elogiosas palabras, eres muy amable.
      ¡Un abrazo muy grande!

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