martes, 29 de noviembre de 2016

RECOMENDACIÓN DE PELÍCULA: LADRÓN DE BICICLETAS.


LADRÓN DE BICICLETAS-1948
Vittorio de Sica (1901-1974)

Hay películas que aunque pasen los años nunca envejecerán, y cada vez que las visionemos nos volveremos a emocionar una vez más. Yo siempre lloro viendo esta película y sospecho que no debo de ser la única.

Estamos ante un clásico del neorrealismo italiano ambientado en Roma en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Antonio es un hombre humilde y desempleado que encuentra trabajo pegando carteles en las paredes. El problema es que necesitará un medio de trasporte que adquirirá reuniendo un poco de dinero: una bicicleta. Las complicaciones surgen cuando un día se la roban y por consiguiente pierde el instrumento necesario para desplazarse y realizar su tarea.



Es cuando comienza la odisea de este hombre por recuperar la bicicleta acompañado de su pequeño hijo Bruno. En este periplo se verán envueltos en diversas situaciones casi todas desgraciadas, que nos muestran, una vez más, que la crueldad es una de las principales señas de identidad de la humanidad sobre todo cuando las diferencias de clase son tan evidentes, y la precariedad de los humildes es tan acusada.



También estamos ante una memorable descripción de las relaciones entre padres e hijos : el momento del enfado de Antonio con su hijo Bruno y los posteriores acontecimientos son de una emoción que pone los pelos de punta. Bruno entre las piernas de su padre o corriendo detrás de él. Acudiendo a su encuentro con lágrimas en los ojos cuando este ya desesperado intenta robar una bicicleta..., son escenas desgarradoras.

Los actores no son profesionales, lo cual para mi es un acierto, porque hace que la cotidianidad de estos seres desdichados sea más natural. Antonio, el padre, está interpretado por Lamberto Maggiorani y Bruno, el hijo, por el adorable Enzo Staiola.





Jamás me cansaré de ver esta película cargada de emotividad, tristeza y sensibilidad. La última escena padre e hijo de la mano, con el desolado, compungido y suplicante Bruno mirando a su padre, nunca podré borrarla de mi mente.


domingo, 27 de noviembre de 2016

MICRORRELATO: la enfermedad del olvido.


MEMORIAS DE PORCELANA


Esta mujer es tan perseverante, que si quiere seré una madre para ella, parece necesitarlo. Sin embargo se parece tanto a la mía, a la que me ha criado, a la que vendrá a recogerme a las siete..., que me resulta extraño. Luego están las otras, las malas, susurrando que nunca volverá porque está enterrada en el cementerio del pueblo. Pero yo sé que no es así. Viene a visitarme todos los días, no parece enferma, sigue tan joven como siempre. Y me dicen que mi madre es mi hija. Y yo me desespero; no recuerdo haber tenido hijos. Y mi madre llora, yo intento consolarla. Pero debería ser al contrario: yo soy su pequeña.



Microrrelato incluido en la Antología del VII Concurso Literario Canyada d`Art 2016


jueves, 24 de noviembre de 2016

¡GRACIAS OTRA VEZ!!


GANADORA DEL IV CONCURSO DE RELATOS DE ROMÁNICO DIGITAL

Acaban de darme la noticia de que he sido ganadora del IV Concurso de Relatos de Románico Digital. El año pasado me presenté pero no hubo suerte. La verdad es que últimamente no he tenido más que buenas noticias. En este caso el reto era crear un relato entorno a la Edad Media en cualquiera de sus aspectos. Yo que soy una apasionada de la Historia (estudio Geografía e Historia un poco a trancas y barrancas en la Uned), es un regalo escribir de algo que me gusta tanto. No puedo decir más, salvo que estoy estupefacta ante las últimas noticias que me llegan de los concurso literarios. Bueno hay que disfrutarlo que luego vienen las vacas flacas....



miércoles, 23 de noviembre de 2016

RECOMENDACIÓN DE UN LIBRO: Vine a Comala...

PEDRO PÁRAMO-1955
Juan Rulfo (1918-1986)  
  


Pedro Páramo comienza con la famosa frase: "Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo". Como bien recalca Jorge Volpi en el prólogo del libro, el personaje dice "vine" a Comala no "fui" a Comala. Hay una fatalidad en esa frase. Juan Preciado, el protagonista de la primera parte de la novela, no saldrá del pueblo, o no podrá más bien, sino que se quedará errando con el resto de fantasmas y espectros que habitan en Comala. Como un muerto más. "Me mataron los murmullos" dice.

Pero son los espíritus los verdaderos protagonistas del libro que hablan, susurran, murmuran, dialogan a lo largo de las páginas de esta corta novela. Realidad y ensueño se confunden. El pueblo no es el cielo ni el infierno, es una especie de purgatorio en el que las almas se han quedado suspendidas. Y es que en realidad en Comala no hay nadie. Recorreremos fragmentos, quejidos, suspiros y retazos de sus antiguos habitantes. Tendremos que hacer esfuerzos por entenderlos, ubicarlos y ensamblarlos. Todo ello como en un susurro. Sin apenas conexión entre los hilos. Diálogos cortos y breves, como la vida. Y sin terminar, como la muerte que todavía vaga por las calles. Lirismo y violencia se entremezclan.



Una vez integrado Juan Preciado en este espacio fantasmagórico, empezaremos a conocer la existencia del cacique del pueblo, Pedro Páramo. Con sus rarezas, sus desprecios, sus asuntos y chanchullos. Viviremos su tristeza tras la muerte de su hijo Miguel, el profundo dolor tras la muerte del amor de su vida, Susana San Juan, un delirio de enferma perturbada que nos acercará al Realismo Mágico. La vida es precaria y el fin se acerca inexorablemente.



Es Comala un lugar estéril donde nadie vivo puede habitar (recordemos que Juan Preciado también es un muerto), y con el final y la muerte de don Pedro Páramo no nos queda ninguna duda.

Novela corta pero increíblemente densa, Pedro Páramo es una obra maestra de la literatura mexicana. 

domingo, 20 de noviembre de 2016

MICRORRELATO: LAS APARIENCIAS ENGAÑAN



EL SECRETO DE LA BUENA EDUCACIÓN


El señor Douglas levantó la persiana. Un rayo de sol iluminó la estancia y atravesó la cara de Elsa, cuya visión se alteró unos instantes:
—Déjela así, se lo ruego, que entre un poco de luz natural.
—Pero solo un poco, el sol puede dañar tu piel.
Elsa asintió y siguió con el violín. Después tenía filosofía. Terminaría la mañana con la hora de gimnasia y meditación. Mientras tocaba, miró a su hermana pequeña, Adela, que jugueteaba en el jardín con el cachorrito que le habían regalado por su cumpleaños. Sintió una punzada de envidia al rememorar días dichosos y no tan lejanos de una infancia irrecuperable.
—¡Dios mío, una mancha! —La señora Lynn observaba el cuello de Elsa—. Este era el vestido para esta noche. Habrá que planchar el blanco con mangas de encaje.
—Apenas se ve, señora —repuso Elsa—. Ellos no se fijan en eso.
—Eso crees tú, muchacha ingenua. Nuestros clientes son muy selectos. Exigen hasta el mínimo detalle. Quieren elegancia, una educación exquisita. Venga, a la biblioteca, ¿qué toca hoy?
—Descartes. ¿Puedo estudiar en el banquito del jardín? ¡Hace un día de verano tan espléndido!
—Imposible. Ya has oído al señor Douglas.



 Finalista del mes de octubre en el concurso de microrrelatos anual organizado por la Biblioteca Esteve Paluzie. 




jueves, 17 de noviembre de 2016

¡¡GRACIAS!!


BUENAS NOTICIAS

En los últimos días he tenido agradables noticias en cuanto a mi participación en concursos literarios. Estas cosas parece que van por rachas, pero yo no puedo más que agradecer a todos los certámenes, jurados y personas que dedican un tiempo a leer mis relatos. Sin encima, consideran que son merecedores de alguna distinción, yo me doy por más que satisfecha.



En primer lugar, soy finalista con El señor Pellegrini en el Concurso I Premio Negrocriminal de relato organizado por el blog Cruce de Caminos y gestionado por David Gómez. Me hace especial ilusión ya que la género negro es una de mis favoritos a la hora de leer y de escribir. Aunque esto último me resulta más difícil.
Dentro de unos días se decidirá el ganador.


Por otra parte he llagado a las deliberaciones finales del mes de octubre del concurso anual organizado por la Biblioteca Esteve Paluzie. Había participado en varias ocasiones y es la primera vez que tienen en cuenta un relato mío, El secreto de la buena educación. Con los ganadores y finalistas de todos los meses se hará un libro recopilatorio. Gracias a ellos también.


Y por último me han seleccionado como finalista para formar parte de la antología del Concurso Literario de Terror convocado por la editorial Artgerust. En este en enlace se pueden ver todos los finalistas, incluido mi relato Cambio de rumbo.



miércoles, 16 de noviembre de 2016

RELATOS POR ENTREGAS: MUERTES COLATERALES


MUERTES COLATERALES
CAPÍTULO 6 (DESENLACE)


Todo era debido a los medicamentos que le hacían estar en un apacible e insoportable sopor. Insoportable para mí. Quería al hombre que conocí. Y aunque cuando comenzó su trastorno, fue un infierno para los dos, quería volver a él fuera como fuera. Comencé a cambiarle las pastillas por placebos. Primero las más suaves, y después viendo que todo seguía igual, probé con las más potentes. Poco a poco vi como recuperaba su antiguo carácter, su ansia por hacer cosas, su excitación al verme mientras me cambiaba la ropa... Todo como antes. Además no parecía tener los síntomas que le habían precipitado casi a la locura en el pasado. Llegué a creer que se había curado. Cuando comenzaron los asesinatos ni siquiera tuve la mínima sospecha de que había sido él. Yo siempre había tenido trastornos de ansiedad, y aquellas muertes solo me provocaron miedo por lo que podía pasarme. Pero nunca pensé en él como causante de las mismas.



Hasta hoy. He descubierto una pulsera en una de sus chaquetas cuando he ido a echarla a la lavadora. Era de Miriam. La conocía muy bien porque me habían llamado la atención unos pequeños diamantes que tenía incrustados.
Cuando ha venido a casa he intentado mostrar tranquilidad, ya que no quiero que sospeche que le he descubierto. Creo que conmigo ha bajado la guardia porque sabe que le quiero tanto que nunca le delataría. Y no lo haré. Hoy mismo voy a empezar a cambiarle las pastillas otra vez. Primero con pequeñas dosis, y luego aumentaré hasta llegar a lo que tomaba antes. Espero que en un mes todo haya desaparecido en su cabeza. No se acordará de nada. Tengo que volver a sacrificarme, pero prefiero eso a que mi marido se pase la vida en un hospital psiquiátrico o en la cárcel. Haría lo que fuera por él. Él no es malo, yo lo sé porque le conozco desde hace mucho tiempo. Es su enfermedad la que ha hecho que actuara así.

Mientras pienso en estas cosas en la cama, noto como dos manos me suben por los hombros hasta el cuello. Es Antonio, me está acariciando. Pero no, empiezo a notar una presión en el cuello, las manos aprietan, no puedo respirar. Le cojo por las muñecas, pero no puedo es más fuerte que yo. Intento decir algo pero es imposible. Todo se transforma en algo borroso, estoy perdiendo el conocimiento. Por favor, Antonio, yo nunca te haría esto...



martes, 15 de noviembre de 2016

VIDA DE UN ESCRITOR


MARTIN EDEN (1909)
Jack London (1876-1916)

Jack London murió en su rancho en California de una sobredosis de morfina. Hacía siete años de la publicación de esta alucinante novela. Tan solo tenía cuarenta años.

Tuvo una juventud revoltosa y aventurera. Fue ladrón de ostras y buscador de oro en Alaska, y tanteó también la política con el Partido Socialista de los Trabajadores. Es conocido por sus libros "juveniles" o de aventuras como La llamada de la selva o Colmillo blanco. Sin embargo a mí el que más interés me ha suscitado es Martin Eden,  una magnifica novela con tintes autobiográficos.




Cuando leí este libro hace unos tres años me encantó, sin embargo por aquella época yo no escribía apenas, así que la curiosidad por el personaje y su vida no fue tan fuerte como ahora, que la he revisitado.

Martin es un joven marinero con modales rudos, atractivo pero inculto, que se enamora de una joven de la burguesía. En una cena a la que es invitado por azar queda atrapado por ese mundo fascinante al que considera como representante de la "alta cultura", la civilización propiamente dicha. Se siente tan atraído por este ideal, que le pide a la chica que le ayude en su camino para llegar a ese estilo de vida que admira. Ella se siente con la obligación de enderezar al joven.

Soy como un navegante a la deriva.



Es cuando comienza la transformación brutal de este chico, que pasa de ser un  joven tosco de naturaleza indómita a seguir la filosofía de Nietzsche. La lucha por convertirse en escritor, su formación gracias a los libros de la biblioteca, su aversión al academicismo establecido, su acercamiento a diferentes personajes que le ayudaran a posicionarse, está descrita de manera sublime. El cambio que sufre su vida interior no solo se mostrará en su cultura, también en sus sentimientos y en lo que consideraba como arquetipo de algo maravilloso y perfecto.

Todo este conocimiento hará que Martin empiece a cuestionarse todo. Su amiga intentará reorientarle para que deje de escribir esos relatos que ella no entiende y comience a labrarse un futuro en un empleo respetable.

Pero Eden es un personaje intenso, febril. Enseguida se percata de la asfixia que le provoca lo que le rodea y sigue en su empeño en ser escritor. London nos detalla su obstinación por ser reconocido, porque le publiquen sus relatos. Y todo ello es conmovedor. Y llega un punto en el que el que su vida da tal vuelco que comienza a vivir una realidad que no le gusta.



Todos estos giros en la mente y en la vida de Martin Eden hay que leerlos para entenderlos. Es una novela que recomiendo a la gente que escribe, ya sea por hobby o por algo más.

Es mejor no decir nada acerca del final, salvo que es demoledor y de una ironía aplastante.


domingo, 13 de noviembre de 2016

MICRORRELATO: ÁFRICA


EL AGUA QUE SIENTE

Cuando Livingstone, misionero y explorador, se encontró con la belleza y enormidad de aquellas cortinas de agua que caían del río Zambeze, tuvo la idea de bautizarlas como Cataratas Victoria, en honor a su querida reina inglesa. Sin embargo, Tadika, alrededor de ciento cincuenta años después, empapado en el borde del acantilado por el vapor de agua, sabía que aquel espectáculo llevaba allí millones de años. Es más, la gente local que siempre había vivido en ese lugar, ya tenía un nombre más apropiado para ellas: el humo que truena.



Mientras guiaba a los turistas con sus caras asombradas, sus barrigas rechonchas, sus prendas caqui, y su piel color leche, recordaba una leyenda que provenía de sus ancestros: Una pareja de enamorados separados por el corte que un dios había querido poner allí. En contra de sus padres, Cherima quiso atravesar la catarata, y el agua se la tragó. Su amado, Tankanda, pidió al cielo que el agua dejara de tronar por un momento. Quería ir en busca de Cherima. Sus antepasados comentan que durante una hora, la catarata cesó en su ruido, y el río se secó por completo. Se dice, que unas horas después, cuando el agua volvió a brotar, dos pequeñas figuras aparecieron en el otro lado, y tal era su alegría, que la catarata les eternizó para no sentirse sola. Algunos dicen haberles visto andar sobre las aguas, y escuchar de fondo una sonora carcajada.


viernes, 11 de noviembre de 2016

MUERTE DE UN POETA



LEONARD  COHEN (1934-2016)

Ha muerto el músico canadiense Leondard Cohen a los 82 años. Ahora que presentaba nuevo disco, You want it darker. Justo me encontraba leyendo un libro sobre su biografía, sus inicios como poeta, sus mujeres, sus religiones y sus inspiraciones (Everybody knows, Harvey Kubernik, editorial Blume). Me encantaba la música de Cohen, tanto la del principio como la posterior, con esa voz grave y profunda (¿Quién no recuerda First we take Manhattan). Era lirismo puro, canciones preciosas. Nunca olvidaré Suzanne, Halleluyah So long Marianne, o esa delicia llamada Take this Waltz. Y es que Leonard Cohen adoraba al poeta Federico García Lorca y compuso esta canción basándose en el poema Pequeño vals vienés de este último. Ahora que se habla tanto de la polémica sobre el novel de literatura a Bob Dylan, yo no habría tenido ninguna duda si se lo hubieran dado a este gran poeta y cantautor, y a sus grandes creaciones, tanto en forma de libros, poesía o canciones. 



PEQUEÑO VALS VIENÉS
  

En Viena hay diez muchachas, 
un hombro donde solloza la muerte 
y un bosque de palomas disecadas. 
Hay un fragmento de la mañana 
en el museo de la escarcha. 
Hay un salón con mil ventanas. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals con la boca cerrada. 

Este vals, este vals, este vals, 
de sí, de muerte y de coñac 
que moja su cola en el mar. 

Te quiero, te quiero, te quiero, 
con la butaca y el libro muerto, 
por el melancólico pasillo, 
en el oscuro desván del lirio, 
en nuestra cama de la luna 
y en la danza que sueña la tortuga. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals de quebrada cintura. 

En Viena hay cuatro espejos 
donde juegan tu boca y los ecos. 
Hay una muerte para piano 
que pinta de azul a los muchachos. 
Hay mendigos por los tejados. 
Hay frescas guirnaldas de llanto. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals que se muere en mis brazos. 

Porque te quiero, te quiero, amor mío, 
en el desván donde juegan los niños, 
soñando viejas luces de Hungría 
por los rumores de la tarde tibia, 
viendo ovejas y lirios de nieve 
por el silencio oscuro de tu frente. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals del "Te quiero siempre". 

En Viena bailaré contigo 
con un disfraz que tenga 
cabeza de río. 
¡Mira qué orilla tengo de jacintos! 
Dejaré mi boca entre tus piernas, 
mi alma en fotografías y azucenas, 
y en las ondas oscuras de tu andar 
quiero, amor mío, amor mío, dejar, 
violín y sepulcro, las cintas del vals.
Federico García Lorca


RELATO POR ENTREGAS


MUERTES COLATERALES
CAPÍTULO 5

¡No me lo puedo creer! Cuando estaba llegando a la acera de mi casa para aparcar el coche, me he encontrado que las cortinas de mi casa estaban echadas. Pero cual ha sido mi sorpresa, cuando he vislumbrado dos sombras situadas en mi salón. Una era mi mujer, no había duda. Pero la otra también me resultaba conocida. De repente, esta última se ha dejado ver un poco por la esquina de la ventana y...¡era Eli!, hablando con mi mujer, pero, ¿qué le estará contando? ¿de qué va todo esto? He arrancado el coche y he salido de allí pitando.



He vuelto a casa dos horas después. Me he encontrado a mi mujer viendo la tele tranquilamente en el sofá. Me ha saludado con normalidad y me ha dicho si quería cenar. No la he notado nada extraño, salvo que parecía más tranquila de lo normal. No me ha preguntado dónde he estado todo el día. Su día, según ella, ha sido aburrido. "¿Ninguna visita?" "Que va, completamente sola como siempre."
Estoy durmiendo y tengo a mi mujer a lado. Siento escalofríos. De repente se ha convertido en una extraña para mí. Aliada de un fantasma que yo maté. ¿Quizás me esté volviendo loco como ella? ¿Es ella la que me predispone a estas alucinaciones? Voy a tener que hacer algo, lo tengo claro.

*        *        *


Hoy me he dado cuenta de que no he hecho bien. Todo ocurrió hace unos años, cuando a mi marido le diagnosticaron una enfermedad mental que le provocaba alucinaciones y le volvía agresivo en ciertas ocasiones. A mí nunca me puso un dedo encima, pero los médicos dijeron que la única manera de mantener a raya su enfermedad era la medicación. Era la única forma de llevar una vida sana. Comenzó el tratamiento y las alucinaciones desaparecieron. Pero también desapareció otra cosa. Su vitalidad, su buen humor, sus ganas de tocarme, su sexualidad se apagó. No era el mismo. Ese no era mi marido.

Capítulo anterior                                                                    Capítulo posterior


martes, 8 de noviembre de 2016

MICRORRELATO: CUENTO OSCURO


LA FATALIDAD DEL PERSONAJE

Rogué ser admitido de nuevo. No me fue concedido. Pedí un hogar, un refugio, para huir de aquellos que no me querían. Me fue denegado. Solicité otro amor correspondido, dulce y suave, sin llagas ni espinas. Nadie escuchó mis lamentos. Fui puerta por puerta, rogando, suplicando piedad, y lo único que obtuve fue un portazo que retumbó varios minutos en mi alma. Finalmente, agotado, encontré un resquicio por el que arrastrarme. Solo me bastó una imploración, una llamada desesperada. Tal era mi desconsuelo y mis ganas por sobrevivir que fui derecho al infierno, sin intermediarios, sin pasar por vestíbulos, círculos, o Carontes. Negocié con el Diablo, y me concedió... todo. Después fui arrojado de nuevo a la tierra, directamente a vosotros. Era mi terrorífica, resumida, particular y divina versión de la Comedia.

  

Nadie pasa por este recorrido sin contraprestación. Diariamente, una voz te recuerda lo que has vendido, lo que has comprado y las particularidades del contrato. Él te exige su recompensa.
Empezaré por los que me repudiaron, después por los que me insultaron, más tarde por los indiferentes, y finalmente por los más inocentes...


Pero el primero serás tú, que me engañaste, que me dibujaste una vida feliz, que me diste una familia y un trabajo decente, para después quitármelo y convertirme en una criatura de las tinieblas, absolutamente solo. Que pudiste ayudarme y no lo hiciste.
Tú, escritor, que por querer exhibirte ante el que lee, cambiaste el rumbo de mi existencia.


Este relato se llevó un accésit en el concurso de cuentos oscuros organizado por la editorial Ojos Verdes y que se incluye en esta antología: 




lunes, 7 de noviembre de 2016

INICIATIVA SEAMOS SEGUIDORES

Iniciativa: Seamos Seguidores

¿Queréis saber en qué consiste?

Es muy sencillo. En primer lugar debéis seguir mi blog y después dejar un comentario en esta entrada con el enlace a vuestro blog, para que yo también os pueda seguir.

Finalmente, sólo tenéis que llevaros esta imagen y esta explicación a vuestro blog para que otras personas os puedan seguir y sepan que colaboráis con esta iniciativa, así podréis seguir también a los que os comenten.


Espero vuestros comentarios una vez que me sigáis y estaré encantada de visitaros y seguiros, ¡pero acordaros de dejar el enlace a vuestro blog!

REENCUENTRO CON EL SER HUMANO


UNA HISTORIA VERDADERA-1999
David Lynch (1946)

Me dio mucha pena saber que poco después de rodar esta película, Richard Farnsworth se suicidó con una escopeta, a los ochenta años. Era víctima de una enfermedad terminal.

Y es que en esta película interpreta a un ser tan maravilloso, tan humano, tan sencillo y tan auténtico, que no puedo más que suponer que en la vida real era un hombre así. Si no, no sería factible una interpretación tan increíble y prodigiosa.





Farnsworth de vida a un anciano con achaques, Alvin Straigh, que emprenderá un viaje de cientos de kilómetros (desde Iowa hasta Wisconsin) para visitar a su hermano que ha sufrido un infarto y con el que no se habla desde hace décadas. La peculiaridad está en que este viaje lo realizará con una máquina cortacésped  ya que es el único medio del que dispone.

Estamos, pues, ante una extraña y hermosa road movie, un periplo en el que el protagonista se encontrará con una serie de personajes variopintos a los que ayudará y que le ayudarán en esta odisea que ha emprendido el solo.



Es una delicia observar ese viaje, lento, sosegado, sereno, con las imágenes de los campos estadounidenses. Y con el acompañamiento de una estupenda e inolvidable banda sonora compuesta por Angelo Badalamenti.
Mención aparte merece, como hemos comentado, la interpretación de Farnsworth, una cara que habla por si sola, unos ojos brillantes a la vez que melancólicos, una mirada que ha vivido mucho y muy intensamente, un ser humano en estado puro.



Una película que vibra con una sencillez apabulladora. Nos habla de lo que es prescindible en la vida, del perdón, de lo absurdo del orgullo, y de las ganas de redimirse.


Una obra maestra, en suma, de David Lynch que tan poco nos tiene acostumbrados a este tipo de largometrajes. Tan solo con otra obra de arte El hombre elefante logró emocionarnos tanto.

sábado, 5 de noviembre de 2016

FERIA DEL LIBRO

FERIA DEL LIBRO ANTIGUO Y DE OCASIÓN EN BILBAO

Hasta el fin de semana que viene (13 de noviembre) podemos acercarnos al Arenal de Bilbao y visitar la Feria de Libros Antiguos y de Ocasión que se celebra anualmente y que este año cuenta con 42 puestos. Es una buena oportunidad para comprar o adquirir a precio a veces simbólico aquellos libros raros o descatalogados que ya no encontramos en las librerías. También aquellos de segunda mano a un precio asequible.



De verdad que merece la pena ir. Yo he encontrado libros que andaba tiempo buscando y que por alguna razón no se volvían a editar. También es una oportunidad dar vida a esos libros de pasta antigua y páginas un poco amarillentas que nos recuerdan que llevan decenas de años entre nosotros y que quieren ser descubiertos de nuevo.

Y como no para gente que busca libros antiquísimos que son auténticas joyas.  

Horarios:
11:00-14:00
17:00-20:30

viernes, 4 de noviembre de 2016

RELATO POR ENTREGAS


MUERTES COLATERALES
CAPÍTULO 4

Estoy trastornado, no puedo ir a casa. Mi mujer me estará esperando. Pero tengo que volver a ver a Eli y asegurarme de que es ella realmente. Entonces tendré que matarla por segunda vez. Pero no sé por donde tirar, siempre me encuentra ella a mí. Así es imposible perseguirla. He decidido quedarme esperando en el aparcamiento del club de alterne donde ella trabajaba. Tiene que aparecer tarde o temprano, sino tendré que hablar con alguna de sus amiguitas y volver a dar algún que otro escarmiento. Pero no lo entiendo, si es ella, ¿por qué no ha ido a la policía? y entonces, ¿a quien coño maté yo si esa no era Eli?

*        *        *

Estoy en la cama con una terrible migraña. Me la produce la tensión de la situación. Lo peor de todo es que parece que todo indica que el asesino es vecino del barrio, pero todavía no ha habido ningún detenido, es extrañísimo. Antonio lleva todo el día sin aparecer. He llamado a la comisaría y nadie ha sabido decirme nada.

*        *        *

Llevo varias horas esperando y nada. Voy a tener que dejarlo por hoy. Antes de ir a casa voy a ver que se cuece en la comisaría para enterarme de como prosigue el caso. Hay secreto de sumario, pero siempre hay alguno que se va más de la lengua en estos casos. Me he quedado bastante tranquilo. No hay avances en la investigación, ni indicios, ni pruebas. Cuando estás dentro te percatas enseguida de los fallos y errores que suelen cometer los asesinos, y simplemente, lo que he hecho es no cometerlos. Lo tenía todo atado y bien atado, hasta que ha aparecido el fantasma de Eli.

Capítulo anterior                                                                      Capítulo posterior




jueves, 3 de noviembre de 2016

RELATO DE "TERROR"


ALMAS SIN PAZ

Una noche más, a las doce en punto, sonaron las campanas de la Iglesia de San Miguel. Otra noche más, los vecinos de Morón de la Frontera fueron arrancados de sus sueños para sumirse en un duermevela agitado, lleno de pesadillas angustiosas. Así lo atestiguaban las ojeras violáceas del día siguiente, y del siguiente.


Un mes hacía ya de la muerte de mi abuelo Eustaquio. Su corazón se paró, a las doce en punto de la noche, a la edad de noventa y cinco años. No fue mal hombre, su vida fue una más de las que se pierden en el flujo de los vientos que por allí soplaban. Había pasado penurias, como todos, y nunca había salido de Morón, como tantos otros. Formó con Manuela, ya fallecida, una familia y regentó una tienda de ultramarinos, lo que le dio cierta notoriedad. Nada más que destacar. Sin embargo, no había dudas entre los vecinos de la relación existente entre la muerte de mi abuelo y el repique de campanas a medianoche. "No está conforme, algo pasa" decían algunos. "Anda, a nadie le gusta morirse" decían otros. Pero todos coincidían en que era el fantasma de Eustaquio el que despertaba a los vecinos de aquel, por otro lado, tranquilo municipio.

Todo lo que sobrevino después de su fallecimiento, con las campanadas, los desvelos..., fue algo duro de soportar. El hecho de que la ventana de mi habitación diera precisamente al campanario con la barriada de El Pantano en lontananza, hizo cada vez más insoportables aquellas noches. Me tapaba con las sábanas y eludía mirar hacía allí, temeroso de lo que podría encontrarme. Pero una fuerza poderosa me invitaba a salir de la cama, a sobrevolar lo siniestro, a encararme con lo desconocido. Cada día se me hacía más difícil no sucumbir a esas llamadas del más allá. Y un día pasó. Cuando todo el mundo estaba temblando en sus lechos por las potenciales fechorías de Eustaquio, yo salí de la cama y me dirigí a la Iglesia.


Mientras me acercaba entre sonámbulo y decidido a mi destino, la tentación me hacía mirar  una y otra vez hacia arriba. En pleno trayecto dieron las doce, y las campanas comenzaron a sonar. Volví a mirar esperando encontrar la figura de mi abuelo, pero cual fue mi sorpresa cuando la cara sinistra de Manuela se asomó por una de las ventanas del campanario.
—¡Espérame ahí! —me dijo con una voz carrasposa. Me quedé como una auténtica estatua viviente hasta que vi aparecer, traspasando la puerta de la iglesia, la figura de mi abuela con el camisón de encaje que la vio morir.
—¡Cómo se os ocurre enterrar al viejo a mi vera! ¡Después de la vida que me dio! ¡Ay!, cría cuervos... —Yo intenté explicarme acerca de mi nula participación en el entierro de mi abuelo, y del desconocimiento que tenía de la vida conyugal que habían mantenido ambos. Pero ella me dijo "chitón" y yo cerré mis labios.
—Hay que desenterrarlo cuanto antes, no puedo soportarlo, y tú me vas a ayudar. Vete al local de tu padre y coge los aperos, yo te espero en el cementerio.
Cuando tuve la azada y la pala me dirigí hasta allí. Ella esperaba sentada encima de su tumba. Me hizo cavar durante dos horas hasta que dimos con el ataúd.
—¿Y qué hacemos con él? —le dije. Se quedó meditabunda uno instantes.
—Vamos a meterlo con Fede, ¿no se reían tanto juntos? —dijo mientras mostraba uno dientes negros con piorrea. Esto me llevó otra hora más. Tuve que recorrer cien metros arrastrando el cadáver de mi abuelo hasta la sepultura de Federico. Cuando volví a la tumba de mi abuela ella estaba retirando la lápida para meterse dentro:
—Bueno hijo, muchas gracias. ¡Pórtate bien y estudia! —Me dio un beso y con las mismas se metió en el agujero.

Todo lo que recuerdo de aquel día es como un sueño borroso, algo que en realidad no ha sucedido. Pensaba que todo había terminado y que la vida volvería a ser algo más sosegada, pero nada más lejos de la realidad. Todas las noches viene a verme mi abuelo Eustaquio, implorando, suplicando de rodillas que le saque de la tumba de Federico.