lunes, 24 de octubre de 2016

MICRORRELATO


ANTES DE LA BATALLA



Ahora que ha llegado el momento. Ahora que el jefe supremo del ejército cartaginés ha conseguido reunir cuarenta mil hombres, entre los que me incluyo, y casi cuarenta elefantes. Ahora que podrá realizar su gran expedición a través de los Pirineos y los Alpes, y saciar su odio aprendido y acumulado contra los romanos. Ahora, mi querida compañera, es cuando las fuerzas me fallan. Es cuando luchar se ha convertido en zozobra. Soy un hombre atormentado.
Es incomprensible cualquier guerra, cuando mi único amor no está en la tierra por la que lucharé, no está en conquistar el mundo, sino en una vivienda humilde, pero acogedora. En la piel suave de una mujer, no en la rudeza de las contiendas.
Cuando el frío y el desfallecimiento se apoderen de mí, miraré hacia atrás y creeré vislumbrar una ciudad. Sentiré estar en tu lecho, mientras unos brazos me acunen y unos labios me susurren: "Has vuelto a Qart Hadasht". Y entonces, convertido en una nueva apariencia, soñaré pisar el suelo junto a ti, cartagenera, mientras el viento traiga el murmullo de una antigua batalla, y el grito de un genio que no sabrá mantener su victoria.


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